VOX ha logrado que el TS suspenda los efectos en el censo de la «ley de nietos»
El vuelco silencioso del censo: así ha crecido el voto CERA en España en los últimos años
El vuelco silencioso del censo: así ha crecido el voto CERA en España en los últimos años
Pedro Sánchez y Félix Bolaños. Europa Press
Por Enric Plana Alonso
13 de septiembre de 2026

A 1 de julio de 2026, España contaba ya con 2.736.522 electores inscritos en el Censo Electoral de Residentes (CERA), frente a los 257.169 registrados en 1986: es decir, en apenas cuarenta años, el voto exterior se ha multiplicado por más de diez y ha sumado casi 2,5 millones de electores. Así lo revela el informe «Evolución del censo CER y CERA en España», elaborado por «Madrid a Europa» a partir de los datos oficiales del Ministerio de Interior y de la Oficina del Censo Electoral del INE, que pone cifras a una transformación profunda del cuerpo electoral español que apenas había ocupado espacio en la esfera pública hasta la irrupción de la denominada ‘ley de nietos’.

La verdadera singularidad, si bien era un acontecimiento más que previsible, está en el ritmo en que ha crecido este fenómeno en los últimos años. Desde las elecciones del 23 de julio de 2023 hasta julio de 2026 el CERA ha incorporado 408.262 nuevos electores, el mayor salto registrado en toda la serie histórica analizada (1986-2026). En ese mismo período de tres años, mientras el censo de residentes en España avanzó apenas un 1,7%, el exterior creció un 17,5%. El dato ya no describe una tendencia: anuncia un vuelco en la composición del electorado español, en el que entre el primero de enero y el primero de julio de 2026 se han incorporado 71.624 electores al censo exterior.

La evolución de largo plazo permite distinguir con claridad tres etapas. Entre 1986 y 2000, el CERA pasó de 257.169 a 930.926 personas. Entre 2000 y 2011 siguió creciendo de manera sostenida, a un ritmo medio próximo a los 47.000 electores anuales. Desde 2011, sin embargo, los saltos entre elecciones se hacen mucho mayores: 397.278 nuevos electores hasta 2015, otros 197.506 entre noviembre de 2019 y 2023 y, finalmente, 408.262 desde las últimas generales hasta julio de 2026.

La comparación con el censo interior permite medir todavía mejor la transformación. En 1986 había 29.117.613 electores en España: 28.860.444 residían dentro del país y 257.169 fuera. En julio de 2026, el censo total alcanza los 38.484.708: 35.748.186 pertenecen al CER y 2.736.522 al CERA. Durante estas cuatro décadas, el censo residente en España ha aumentado en 6.887.742 electores y el exterior en 2.479.353. Más de una cuarta parte de todo el incremento neto del cuerpo electoral español desde 1986 procede ya del CERA.

Pero el informe no sólo revela cuántos son. También muestra dónde están. Y el mapa ha cambiado drásticamente: mientras a comienzos de siglo América reunía el 50,5% y Europa el 46,7%, actualmente América concentra el 63,4% de todo el censo exterior español. En poco más de dos décadas, el centro de gravedad del electorado español residente en el extranjero se ha desplazado con claridad al otro lado del Atlántico: Argentina es, con diferencia, el principal país de residencia con 516.185 electores españoles, casi uno de cada cinco inscritos en el CERA. Le siguen Francia, Estados Unidos, México y Cuba.

Este proceso llega a producir situaciones que parecerían improbables si no estuvieran reflejadas en los datos oficiales. A 1 de julio de 2026 existían 158 municipios españoles en los que había más electores inscritos en el extranjero que electores residentes en el propio municipio. Dicha anomalía se concentra en la España más pequeña y despoblada: 25 municipios de hasta 100 electores, 80 de entre 101 y 500, 14 de entre 501 y 1.000, 38 de entre 1.001 y 5.000 y uno de entre 5.001 y 20.000 presentan ya más voto en el extranjero que en España.

Hasta ahora, sin embargo, todo este crecimiento había tenido un impacto electoral mucho menor de lo que permitiría su tamaño. ¿La razón? La participación. En las elecciones del año 2023 votó únicamente el 8,95% del CERA y sus papeletas representaron alrededor del 0,84% del total emitido. Este dato ha mantenido durante años el voto exterior en un segundo plano pese a que su peso censal no ha dejado de aumentar. Pero el informe muestra qué sucedería si esa participación se acercara simplemente a niveles ya registrados en el pasado. Con el censo de julio de 2026, una participación del 18,89%, la media de la serie, produciría 515.962 votos procedentes del extranjero. Si alcanzase el máximo del 40,21%, la cifra subiría hasta 1.100.236. El voto CERA representaría entonces alrededor del 2,01% y del 4,19% de todas las papeletas emitidas.

La magnitud se comprende mejor al compararla con los márgenes que deciden escaños. En 2023, el último diputado de Gerona quedó separado por sólo 285 votos; el de Cantabria, por 404; el de Madrid, por 1.340. Según los cálculos recogidos en el informe, un aumento del voto exterior hasta su participación media generaría un volumen adicional superior al margen que decidió el último escaño en 16 circunscripciones. Con la máxima participación histórica, ocurriría en 23. Esas provincias reparten respectivamente 157 y 204 diputados.

Y todavía hay razones para pensar que el fenómeno no ha concluido, aunque VOX ha logrado que el Tribunal Supremo suspenda los efectos en el censo electoral de la «ley de nietos».

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