España afronta una transformación demográfica marcada por el retroceso del saldo natural, aunque el aumento de población se mantiene gracias, principalmente, a la llegada de inmigrantes. Según avanza Libre Mercado, los datos recogidos por Eurostat en su Regional Yearbook 2026, publicado esta semana, muestran que durante la última década la diferencia entre nacimientos y defunciones ha sido negativa en la gran mayoría del territorio español.
El saldo natural mide exclusivamente la diferencia entre nacimientos y muertes, sin tener en cuenta los movimientos migratorios. Con este criterio, 42 de las 50 provincias españolas presentan un balance negativo en el periodo 2014-2024, según los datos utilizados en el análisis regional. Ceuta y Melilla quedan fuera de esta comparación provincial por sus características demográficas y territoriales específicas.
Solo ocho provincias registran un saldo natural positivo durante el periodo: Baleares, Las Palmas, Gerona, Madrid, Murcia, Almería, Málaga y Sevilla. En el extremo contrario se encuentran territorios del interior y del noroeste, donde el envejecimiento y la baja natalidad se combinan para producir descensos especialmente acusados.
Entre las provincias con una reducción del saldo natural equivalente a entre el 5% y el 10% de su población aparecen Cuenca, Teruel, Soria, Palencia, Cáceres, Ávila, Salamanca, León, Asturias, Lugo y La Coruña. Zamora y Orense presentan los registros más extremos, con una caída superior al 10% en el acumulado de la década cuando se considera exclusivamente la relación entre nacimientos y defunciones.
El fenómeno no es exclusivo de España. Eurostat identifica los descensos naturales más pronunciados en distintas zonas de Bulgaria, el este de Alemania, Grecia e Italia, territorios caracterizados en muchos casos por baja fecundidad y estructuras poblacionales envejecidas.
La evolución de la población española cambia sustancialmente cuando se incorpora a la población inmigrante. La mayoría de las provincias han ganado habitantes gracias al saldo migratorio durante el periodo analizado, compensando el déficit provocado por el saldo natural.
Madrid y Barcelona destacan por el volumen de población incorporado durante la década, mientras que Guadalajara, Alicante, Baleares y Gerona sobresalen también en términos relativos. Solo Badajoz, Córdoba, Jaén y Ciudad Real registran un saldo migratorio acumulado negativo en el mapa analizado.
El propio Eurostat señala que la población puede aumentar o disminuir por dos vías: la diferencia entre nacimientos y defunciones y la diferencia entre las entradas y salidas de población. En 2024, además, el crecimiento demográfico de numerosas regiones españolas estuvo impulsado principalmente por la migración neta positiva.
El resultado es una España con más habitantes que hace una década, pero también con una estructura demográfica más envejecida y una dependencia creciente de los movimientos migratorios para compensar el déficit natural. La evolución europea apunta además a que el envejecimiento seguirá siendo uno de los principales retos demográficos de las próximas décadas.