«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Sólo supera Suecia, con un 22,8%, y Finlandia, con un 20,7%

La cifra que oculta el Gobierno de Sánchez: España tiene la tercera tasa de paro más alta de toda la UE entre los inmigrantes extracomunitarios

Cola de inmigrantes pakistaníes. Europa Press.

España se encuentra entre los países de la Unión Europea con mayores dificultades para incorporar al mercado laboral a los ciudadanos procedentes de terceros países. La tasa de paro entre los extracomunitarios alcanzó el 16,7% en 2025, la tercera más elevada de la UE, según los últimos datos publicados por Eurostat.

Sólo Suecia, con un 22,8%, y Finlandia, con un 20,7%, presentan porcentajes superiores. España se sitúa además muy por encima de la media comunitaria, donde el desempleo entre ciudadanos de países ajenos a la UE fue del 12,3%. Los datos dibujan una brecha laboral significativa precisamente en un momento en el que el Gobierno defiende la inmigración como uno de los motores del crecimiento económico y del aumento de la población activa.

El paro juvenil extracomunitario supera el 20%

La situación es todavía más acusada entre los jóvenes. Eurostat sitúa en el 21,8% la tasa de paro de los extracomunitarios de entre 15 y 29 años residentes en España. De nuevo, sólo Suecia, con un 26,1%, y Finlandia, con un 23,9%, registran cifras peores entre los países comunitarios.

El porcentaje español significa que más de uno de cada cinco jóvenes extracomunitarios que participa en el mercado laboral está desempleado. La tasa no representa al conjunto de jóvenes de esa edad, sino únicamente a quienes trabajan o buscan activamente empleo, como establece la metodología de Eurostat. Los ciudadanos jóvenes procedentes de otros países de la propia Unión Europea tampoco presentan buenos resultados en España: su tasa de desempleo alcanza el 19,6%.

España también lidera el paro general de la Unión Europea

El problema no afecta exclusivamente a los extranjeros. España cerró 2025 con una tasa general de desempleo del 10,5%, la más elevada de toda la Unión Europea. Finlandia ocupó la segunda posición, con un 9,7%, seguida de Grecia, con un 8,9%, mientras que la media comunitaria se situó en apenas el 6%.

Sin embargo, el porcentaje entre los ciudadanos extracomunitarios vuelve a situarse claramente por encima: 16,7%, más de seis puntos por encima de la tasa general española. También existe una diferencia apreciable respecto a los extranjeros procedentes de otros Estados miembros de la UE, cuya tasa de paro en España fue del 10,7%, prácticamente seis puntos inferior a la de los ciudadanos de terceros países.

Eurostat constata una brecha persistente en toda Europa

La dificultad para integrar laboralmente a los ciudadanos de terceros países no es exclusivamente española. En el conjunto de la Unión Europea, la tasa de desempleo de los extracomunitarios cayó del 20% en 2015 al 12,3% en 2025, pero continúa siendo casi dos veces y media superior a la registrada entre los nacionales de sus respectivos países, situada en el 5,2%.

Eurostat señala que en la mayoría de Estados miembros los ciudadanos extracomunitarios presentan mayores niveles de desempleo que los nacionales y que los ciudadanos procedentes de otros países de la UE. España sobresale, no obstante, por encontrarse en las primeras posiciones tanto en desempleo general como en paro extracomunitario y juvenil extracomunitario.

La integración laboral, uno de los grandes retos del modelo migratorio

Los datos plantean así una cuestión de fondo sobre el modelo migratorio español. Mientras aumenta el peso de los trabajadores extranjeros en el mercado laboral y el Gobierno presenta esa incorporación como una respuesta al envejecimiento demográfico y a las necesidades de determinados sectores productivos, la brecha de desempleo continúa siendo especialmente elevada entre quienes proceden de fuera de la Unión Europea.

Eurostat no establece que la inmigración sea la causa del elevado desempleo español ni permite atribuir las diferencias a un único factor. Las tasas pueden estar condicionadas por variables como la formación, la edad, el sector de actividad, el conocimiento del idioma o el tiempo de residencia.

Lo que sí muestran las cifras oficiales es que España sigue teniendo una asignatura pendiente en materia de integración laboral: el 16,7% de los extracomunitarios activos está en paro y la cifra asciende al 21,8% entre los menores de 30 años, unos niveles que sólo Suecia y Finlandia superan dentro de la Unión Europea.

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