
Uno de los principales referentes del colectivo de miembros de la banda terrorista ETA huidos a Venezuela,Xabier Arruti Imaz, ha muerto en Chichiriviche, localidad turística del estado Falcón en la que había construido buena parte de su vida desde su llegada al país caribeño.
Su muerte vuelve a poner el foco sobre la red de antiguos miembros de la banda terrorista que encontraron refugio en Venezuela durante décadas y, especialmente, sobre la protección política, administrativa y económica que diversos informes atribuyen al chavismo.
Arruti, nacido en Lazcano en 1954, abandonó el País Vasco a comienzos de los años ochenta. Tras un breve paso por Francia, recaló en Venezuela en abril de 1981 y acabó convirtiéndose en una de las figuras más visibles de los etarras.
Su nombre quedó especialmente asociado a Chichiriviche, el mismo municipio en el que se instaló el sanguinario etarra José Ignacio de Juana Chaos después de huir de la acción de la Justicia española en 2010. Allí, Arruti regentó un establecimiento hostelero y participó en la vida política local. Diversas informaciones publicadas en España lo situaron como delegado del Partido Socialista Unido de Venezuela y con empleos vinculados a administraciones o empresas públicas del país, entre ellas Gas Comunal, sociedad relacionada con PDVSA.
El caso de Arruti es uno de los ejemplos más citados por las fuerzas de seguridad para explicar la relación entre el régimen venezolano y la colonia de etarras huidos. No se trataba sólo de permitir su residencia en el país, sino de ofrecerles espacios de protección política, arraigo social y, en algunos casos, cobertura laboral dentro del entramado público venezolano.
Su figura saltó al primer plano en 2010, cuando la televisión estatal venezolana le entrevistó tras publicarse informaciones que apuntaban a la presencia de etarras en labores de apoyo o entrenamiento a las FARC colombianas.
La muerte de Arruti se produce, además, en un momento especialmente delicado para las relaciones entre España, Venezuela y el negocio petrolero venezolano. La Audiencia Nacional investiga ahora el papel del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra, una causa en la que el juez José Luis Calama le atribuye una «influencia determinante» en operaciones vinculadas a la compraventa de petróleo venezolano y le señala como «líder» de una «trama organizada de tráfico de influencias».