
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijoo, ha hecho suyas las palabras del expresidente Felipe González para deslindar al PSOE de Pedro Sánchez del socialismo como proyecto político, reforzando así la idea de que el problema no sería el partido, sino su actual liderazgo.
Durante su intervención en la Asamblea General de la Asociación Valenciana de Empresarios, Feijoo afirmó que comparte el diagnóstico de González y sostuvo: «Esto no es el Partido Socialista. Esto es otra cosa. Hay alguien que ha expropiado un partido, lo ha puesto a su nombre y es suyo». Una afirmación que, en la práctica, absuelve al PSOE como actor histórico y lo presenta como víctima de una supuesta usurpación personalista.
El líder del PP insistió en que el actual presidente del Gobierno gobierna sin una auténtica «política de Estado», llegando a afirmar que «la política de Estado está en la oposición y no en el Gobierno», algo que calificó como una anomalía.
El dirigente popular describió la situación política como «una enorme decadencia» y sostuvo que «el cambio en la política española es urgente, es una situación de emergencia», aludiendo al deterioro institucional, la invasión de las instituciones del Estado y el aumento del extremismo. Sin embargo, matizó que está en contra de «un aprobado o un suspenso general» a todos los partidos políticos.
El planteamiento de Feijoo, al separar al PSOE de Sánchez y reivindicar implícitamente al socialismo como interlocutor legítimo, apunta más a preservar el equilibrio tradicional entre los grandes partidos que a cuestionar el sistema que ha permitido la situación actual, reforzando así una lectura continuista del escenario político español.