
El Ministerio del Interior ha incumplido su propio manual de seguridad para el control de masas en Torre Pacheco (Murcia) por falta de presupuesto. Así lo denuncian los guardias civiles enviados al municipio, que consideran insuficiente el despliegue ordenado por Fernando Grande-Marlaska para afrontar los graves altercados entre vecinos y ciudadanos inmigrantes tras la brutal paliza a un hombre de 68 años la semana pasada.
En palabras de uno de los agentes desplazados, la situación requiere “mínimo” una Unidad Básica de Actuación, es decir, tres pelotones, pero sólo se ha enviado uno: “El dispositivo de control y orden público contraviene los manuales de reserva y seguridad. Es una vergüenza lo que está pasando aquí, sobre todo sabiendo lo que había y lo que viene”. Otro añade: “Somos un único pelotón y, tal como está y ha estado la situación, harían falta tres”.
La falta de fondos para dietas y pernoctas, que Interior arrastra desde hace meses, ha impedido reforzar el dispositivo con más grupos de antidisturbios. En su lugar, la Comandancia de la Guardia Civil de Murcia ha tirado de agentes de seguridad ciudadana —sin dietas ni desplazamientos, pero también menos “intimidatorios”— para reforzar a la Policía Local en las primeras noches de violencia.
Ni siquiera la inyección de 20 millones de euros de emergencia para cubrir desplazamientos ha solucionado la precariedad estructural de estas unidades. “Intentan movilizarnos lo menos posible”, lamenta otro de los agentes en Torre Pacheco.
Inicialmente, los disturbios más duros fueron contenidos por la USECIC de Murcia y la Policía Local, pero tras constatarse la “batalla” entre vecinos e inmigrantes —o hijos de inmigrantes marroquíes nacidos en España—, se activó al Grupo de Intervención Rápida de Sevilla. La unidad de Valencia, por su parte, no fue movilizada al encontrarse destacada en Ibiza para la temporada de verano.
En el Instituto Armado hay malestar por lo que consideran un error de cálculo del ministro, incapaz de dimensionar correctamente la magnitud del conflicto en Torre Pacheco. Los agentes insisten en que la situación es delicada y que las probabilidades de que se agrave son altas.