
El secretario general de VOX y presidente del grupo parlamentario en Cataluña, Ignacio Garriga, ha retratado al Gobierno de Salvador Illa: «Le votaron para que gobernara Cataluña, no para que se convirtiera en el estadista internacional mientras Cataluña se le cae a pedazos».
Así, ha recordado que las políticas socialistas han traído «corrupción, empobrecimiento e inseguridad» y ha cuestionado directamente a Illa sobre hasta dónde está dispuesto a llegar el Partido Socialista contra quienes denuncian sus políticas.: «¿Va a montar algún tipo de estructura para espiarnos? ¿Va a encargar algún tipo de ley en versión catalana para perseguir a nuestros hijos? ¿O directamente va a hablar con narcotraficantes para eliminarlos? Porque este es el retrato de su partido».
En este sentido, ha denunciado la política de los socialistas: «Ustedes son los mejores aliados de los fondos buitre. Créame que si yo fuera un fondo buitre haría campaña por Illa, por Pedro Sánchez y por el Partido Socialista. Porque ustedes y su política de vivienda han traído inseguridad jurídica, atraco fiscal, invasión migratoria, falta de suelo y burocracia».
Así, ha manifestado que familias con hijos, desempleados, mayores con pensiones bajas y jóvenes con salarios precarios «se enfrentan a auténticos castings inmobiliarios, aspiran a zulos a precios de mansiones o a compartir baldas de neveras con desconocidos». Han condenado, ha dicho, a una generación entera de jóvenes «a no poderse emancipar y a tener que vivir con sus padres».
Además, ha recordado el proyecto de VOX para Cataluña: «En primer lugar, prioridad nacional. Prioridad nacional que inspire todas las políticas transversales de los gobiernos. Una prioridad nacional que es muy sencilla de explicar. Significa que los españoles dejen de ser los últimos en la cola para acceder a una vivienda social, a una plaza de guardería o a una ayuda a la maternidad. Que deje de haber españoles abandonados. Que deje de haber españoles sin casa, como los que tiene a pocos metros de aquí».
También ha citado la «desregulación» necesaria desde la administración. Una desregulación —ha insistido— que haga que la administración «esté al servicio de la gente y no la gente al servicio de la administración… y una política que aborde el proceso de remigración».
«En los últimos cinco años en España han llegado más de cinco millones de personas. En Cataluña no cabe ni toda África, ni toda Asia, ni toda América. Es una realidad que la inmigración masiva ha devaluado los salarios y las condiciones laborales de la gente trabajadora, ha colapsado la vivienda, ha saturado la sanidad, ha saturado el transporte, los servicios sociales y ha provocado como nunca un aumento de la inseguridad y de sí las agresiones sexuales», ha concluido.