
El presidente de la Generalidad de Cataluña, Salvador Illa, se ha reunido este martes con el fugado Carles Puigdemont en la sede del Gobierno en Bruselas. El encuentro, que llevaba meses reclamando el líder de Junts, se produjo finalmente ante la presencia de numerosos medios de comunicación que captaron el apretón de manos entre ambos dirigentes a las puertas de la delegación catalana en Bélgica.
El máximo responsable del PSC ha explicado que la cita respondía a su intención de lanzar «un mensaje» en favor del diálogo político. Illa ha sostenido que «en democracia, el motor de arranque es siempre el diálogo» y ha admitido que le hubiera gustado recibir al expresidente catalán en el Palacio de la Generalidad, algo que considera inviable mientras no se aplique la Ley de Amnistía. Según ha recalcado, la iniciativa partió de él mismo y fue aceptada después por Puigdemont.
La reunión se produce tras una operación previa de aproximación. El pasado jueves, el ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero se desplazó a Suiza para mantener un encuentro con representantes de Junts. La mediación buscaba garantizar la continuidad del apoyo parlamentario del partido separatista al Ejecutivo de Pedro Sánchez.
En aquella cita en territorio suizo participaron, además de Zapatero, dirigentes socialistas como Juanfran Serrano, antiguo colaborador de confianza de Santos Cerdán. Serrano fue hasta hace poco uno de los negociadores con el independentismo en el extranjero, aunque actualmente se encuentra en prisión provisional acusado de liderar una red de corrupción.
De este modo, Illa cumple con una de las principales exigencias de Puigdemont desde que accedió a la presidencia de la Generalidad hace un año. El dirigente de Junts llevaba reclamando de manera insistente una reunión oficial con el nuevo presidente autonómico, algo que ahora se ha materializado con el respaldo político de una mediación previa en la que Zapatero jugó un papel central.