
Los regantes del trasvase Tajo-Segura pagaron en diciembre incluso por el agua de lluvia, mientras el Gobierno de Pedro Sánchez consumaba el recorte drástico a las transferencias hídricas exigido por el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. Una paradoja que el sector agrario califica de «injusticia histórica» y que vuelve a encender la guerra del agua en el sureste español.
Así lo denunció Roque Bru, presidente de la Comunidad de Riegos de Levante , durante el balance anual de Asaja Alicante. Las lluvias de uno de los últimos temporales generaron un caudal de hasta siete metros cúbicos por segundo. «No podemos dejar pasar ese agua», explicó, recordando que para los agricultores cada gota cuenta en un escenario de restricciones crecientes.
Parte de ese volumen, unos 50.000 metros cúbicos, se almacenó en embalses. Sin embargo, también tuvo coste. «Ese agua la pagamos al pasar por el canal del post-trasvase, aunque es una reivindicación histórica no tener que abonar al menos la que cae directamente en nuestros embalses», subrayó Bru, productor de Elche especializado en granada mollar. Para los agricultores del Levante, pagar por la lluvia roza lo absurdo.
«Es un disparate que te cobren el agua de lluvia», insistió Ramón Espinosa, dirigente de Asaja Alicante. El problema, explicó, es que el volumen total embalsado computa todo: tanto el agua trasvasada desde el Tajo como la que llega por precipitaciones. Sobre esa cifra se aplica un canon obligatorio que supone millones de euros anuales para los regantes.
La situación se agrava con el denominado ‘plan B’ del Gobierno, que reduce a la mitad el trasvase y apuesta por la desalinización. La exministra y presidenta del PSOE, Cristina Narbona, avanzó que el «agua para siempre» tendrá precios de entre 1,17 y 1,43 euros por metro cúbico. «No tenemos nada contra el agua desalada, pero debe ser complementaria», recordó el presidente de Asaja Alicante, José Vicente Andreu. Hoy, incluso subvencionada, ya se paga a 0,43 euros, el triple que la trasvasada.
«Sin trasvase no hay supervivencia», concluyó Andreu. Y añadió: «Aunque hay cambio climático, no es cierto que no llueva; faltan infraestructuras para aprovecharlo». Como ejemplo, recordó que hace un año Cataluña estudiaba medidas de emergencia y ahora «en el río Ter han estado abriendo compuertas»