El Ministerio del Interior ha desplegado un dispositivo de seguridad alrededor de David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Badajoz por su contratación como alto cargo en la Diputación pacense. El operativo, integrado por agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, contrasta con la falta de protección a la magistrada Beatriz Biedma, instructora del caso, que fue objeto de seguimientos físicos por parte de una trama que ya investiga la Audiencia Nacional.
La causa contra David Sánchez, judicializada tras las investigaciones publicadas por El Debate, sienta en el banquillo al músico por presuntos delitos vinculados a su incorporación como alto cargo de la institución provincial. El caso afecta también a responsables de la Diputación de Badajoz y se ha convertido en uno de los procedimientos judiciales más incómodos para el entorno familiar del jefe del Ejecutivo.
Según ha publicado El Debate, el dispositivo para proteger al hermano de Pedro Sánchez se activó dos días antes de su declaración. La orden partió del Ministerio del Interior, dirigido por Fernando Grande-Marlaska, y fue canalizada por el delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana, amigo personal del presidente del Gobierno.
La razón alegada para poner en marcha el operativo fue el temor de David Sánchez a que la prensa localizara el lugar en el que se alojaba y pudiera hacerle preguntas en la vía pública. El hermano del presidente llegó a Badajoz el miércoles previo al inicio de las sesiones y cruzó la frontera para hospedarse en el hotel Vila Galé de Elvas, en Portugal.
La elección del alojamiento no era un detalle menor. David Sánchez trasladó hace años su residencia fiscal al país vecino y necesita acreditar estancias en territorio portugués. En esa misma localidad adquirió un palacete en ruinas, pese a que sostiene que se trata de su residencia habitual.
Durante los primeros días del juicio, buena parte de la logística recayó sobre su abogado, el penalista Emilio Cortés. Cada mañana salía desde su chalet en las afueras de Cáceres, recorría aproximadamente una hora por carretera hasta Elvas y recogía allí al hermano del presidente para trasladarlo hasta la Audiencia Provincial de Badajoz. La llegada se producía habitualmente en torno a las 9.40 horas y el vehículo quedaba estacionado en el aparcamiento de Menacho, situado a pocos metros de la sede judicial.
En esos desplazamientos utilizaron inicialmente un Audi Q5 verde. Al terminar cada sesión, repetían el recorrido en sentido inverso: recogida del coche, salida del centro de Badajoz y regreso a Portugal. Durante los recesos del mediodía, mientras otros acusados abandonaban el edificio para comer en las inmediaciones, David Sánchez permanecía dentro de la sede judicial.
Su defensa le recomendó evitar cualquier exposición pública. El propio abogado salía a comprar comida y se la llevaba después a una dependencia anexa a la sala de vistas. En una conversación informal durante uno de esos descansos, Cortés resumió la situación con una frase reveladora: «Lo tengo encerrado como si fuera un monje«.
La cautela respondía al temor a que cualquier declaración o gesto del hermano del presidente pudiera adquirir relevancia pública en pleno juicio. Durante la fase de instrucción, David Sánchez tuvo dificultades para concretar algunos aspectos relacionados con la Oficina de Artes Escénicas y con las funciones que desempeñaba dentro de la Diputación de Badajoz. Su defensa era consciente de que cualquier contradicción podía aumentar la presión sobre el acusado.
Tras varios días alojado en Portugal, la estrategia cambió. David Sánchez abandonó el hotel de Elvas y se trasladó al hotel AC de Badajoz, ubicado cerca de la frontera. El cambio de alojamiento vino acompañado de una modificación en los vehículos utilizados para los desplazamientos diarios.
Uno de ellos fue un Volkswagen Passat blanco de renting a nombre de Ricardo Cabezas, diputado de Cultura de la Diputación de Badajoz, antiguo responsable político del área en la que trabajó David Sánchez y también acusado en el procedimiento. El coche fue utilizado para trayectos vinculados a las sesiones del juicio.
Mientras tanto, el abogado siguió dejándose ver por distintos puntos del centro de Badajoz con su Audi habitual. Por las noches lo estacionaba en el garaje del hotel Zurbarán, situado a escasa distancia de la Audiencia Provincial. Esos movimientos multiplicaban los escenarios y complicaban la reconstrucción exacta de los desplazamientos del hermano del presidente.
La jornada más sensible fue la de su declaración. Aquella mañana, David Sánchez salió del hotel AC poco después de las ocho, vestido con un polo de manga corta. Fue recogido por un Citroën C1 con matrícula portuguesa, que lo trasladó hasta el hotel Zurbarán, donde había quedado con su abogado antes de acudir al tribunal.
Antes de entrar en la Audiencia, el músico se cambió de ropa. Las prendas estaban preparadas en el vehículo de su abogado, que llevaba varios cambios en la zona trasera del coche. Después de ese último ajuste, ambos se dirigieron finalmente a la sede judicial.
Al terminar la declaración, David Sánchez fue recogido por un Nissan todoterreno plateado con el objetivo de dificultar el seguimiento de sus movimientos. Según la misma información, ese vehículo pertenece al padre del diputado socialista Ricardo Cabezas.
El despliegue ordenado alrededor del hermano del presidente contrasta con la ausencia de medidas equivalentes para la magistrada Beatriz Biedma. La juez instruyó la causa que ha llevado a David Sánchez al banquillo y fue objeto de seguimientos físicos por parte de una trama que investiga la Audiencia Nacional.
El caso deja así una imagen políticamente delicada para el Gobierno: Interior movilizó recursos para proteger al hermano de Pedro Sánchez durante un juicio por su contratación pública, mientras la juez que investigó el procedimiento no recibió una protección similar después de haber sido espiada.