
Un desprendimiento de tierras ha obligado a interrumpir la circulación de trenes de la línea R1 de Rodalies entre Blanes y Maçanet-Massanes, en la provincia de Gerona, provocando un nuevo episodio de alteraciones en el servicio ferroviario catalán.
Como medida inmediata, Renfe ha activado un dispositivo de transporte alternativo por carretera para cubrir el tramo afectado y garantizar la movilidad de los viajeros, mientras equipos técnicos de Adif se han desplazado a la zona para evaluar los daños y retirar los materiales caídos con el objetivo de recuperar la normalidad cuanto antes.
Este incidente no es un hecho aislado. Apenas unos días antes, en el mismo corredor de la R1, un convoy se salió de la vía después de chocar contra una roca desprendida por las intensas lluvias. En aquel episodio, según fuentes del gestor ferroviario, viajaban una decena de pasajeros y, afortunadamente, no se produjeron lesiones.
La sucesión de problemas se produce en un contexto especialmente delicado para Rodalies. El pasado día 20, otro accidente mucho más grave sacudió la línea R4 en Gelida (Barcelona), donde un maquinista en prácticas perdió la vida y 37 personas resultaron heridas tras un siniestro que ha vuelto a poner en cuestión el estado de la red.
Desde Renfe y Adif han confirmado que el corte entre Blanes y Maçanet-Massanes se mantendrá hasta que se garantice plenamente la seguridad en la infraestructura. Mientras tanto, los técnicos continúan trabajando sobre el terreno para estabilizar el talud y revisar la vía.
Las autoridades siguen de cerca la evolución de estos episodios, que se producen tras varios días de temporal y que han incrementado la preocupación entre usuarios y trabajadores por el impacto de los desprendimientos y la fragilidad de algunos tramos de la red ferroviaria catalana.