Fuentes policiales confirman la existencia de sujetos leales a facciones fundamentalistas
Invasores en Ceuta exhiben en sus redes sociales el enaltecimiento de Hamás y los hutíes mientras permanecen en la ciudad autónoma
Invasores en Ceuta exhiben en sus redes sociales el enaltecimiento de Hamás y los hutíes mientras permanecen en la ciudad autónoma
Por Rubén Pulido
30 de agosto de 2026

Una investigación de LA GACETA en las redes sociales donde interactúan los invasores que siguen en Ceuta ha constatado perfiles que muestran devoción y enaltecimiento de facciones islamistas de Oriente Medio. En concreto, de Hamás y del movimiento hutí Ansar Allah, cuya portavocía militar ostenta Yahya Sarea. Las mismas cuentas publican, a la vez, que sus titulares se encuentran ahora en la ciudad autónoma.

Una de las cuentas corresponde a un sujeto de origen marroquí que respalda de forma explícita a Hamás. Otra pertenece a un menor de origen gazatí que muestra en su perfil numerosas imágenes en territorio palestino junto a su familia y que, en estos momentos, se encuentra en Ceuta. El enaltecimiento de milicias que operan en Gaza y en Yemen convive, en abierto, con la geolocalización de quien ya ha logrado entrar y permanecer en suelo español.

Fuentes cercanas al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones consultadas por este medio añaden un dato que encaja con esa monitorización. En el CETI hay ahora una comunidad de catorce yemeníes y confirman la existencia de tres ciudadanos de origen palestino. No acreditan por sí solas la autoría de cada perfil, pero sí confirman que esos orígenes están dentro del dispositivo de acogida.

Las fuentes policiales consultadas van más allá del censo del centro. Aseguran que existe un número importante de invasores sobre la ciudad que sienten admiración y devoción hacia distintas facciones islámico-radicales de Oriente Medio. Añaden que intentan controlar a esos sectores más fundamentalistas en la medida de sus posibilidades humanas y logísticas. No hablan de un expediente cerrado contra cada cuenta, pero sí que manifiestan la existencia de un volumen que desborda la capacidad de seguimiento cuando miles de sujetos siguen en la calle, en playas y en el entorno del CETI.

El contexto es el de una ciudad que, desde finales de julio, arrastra una entrada masiva, un centro por encima de su capacidad legal y un dispositivo militar y policial sometido a agresiones reiteradas. En ese tablero, la presencia de perfiles que glorifican a Hamás o a Ansar Allah no es un asunto baladí. Es la exhibición pública de una lealtad política e ideológica mientras el Estado todavía no ha internado, identificado y expulsado al conjunto de quienes siguen permaneciendo sobre la ciudad de forma ilegal.

Hamás es la organización que gobierna Gaza y que la Unión Europea mantiene en su lista de grupos terroristas. Los hutíes de Ansar Allah, con Yahya Sarea como portavoz de su aparato militar, han reivindicado ataques a navegación en el mar Rojo y se presentan como parte del mismo eje de «resistencia». Que un marroquí en Ceuta se declare abiertamente con Hamás, o que un menor gazatí documente su tránsito desde Palestina hasta la ciudad autónoma, no convierte a todos los llegados en militantes, pero sí obliga a una pregunta que las autoridades no pueden aparcar, ¿quién entra, qué predica y con qué control real se le sigue una vez está dentro?

La investigación de este medio deja acreditado un patrón claro e inequívoco, publicaciones de enaltecimiento, imágenes de Ceuta y un censo ministerial que reconoce yemeníes y al menos un palestino en el CETI. Las fuentes policiales insisten en que el problema no se agota en esas plazas. Hay un sector más amplio, fuera del centro, al que solo pueden vigilar con los medios que tienen.

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