
El Gobierno estadounidense, en manos de Donald Trump, ha puesto el foco en José Bono tras colaborar en la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero, dentro de una estrategia de seguridad que sitúa la lucha contra el narcotráfico y sus redes financieras como una prioridad en todo el hemisferio occidental.
Así lo ha avanzado el periodista Roberto Macedonio desde Estados Unidos en el programa Código 10, donde ha explicado que Washington estaría recabando información sobre el exministro socialista en el marco de una investigación más amplia vinculada a República Dominicana, el narcotráfico y posibles operaciones de blanqueo de capitales.
Según esta versión, Bono no aparece relacionado directamente con organizaciones dedicadas al narcotráfico, sino con la posible utilización de estructuras empresariales opacas que habrían podido servir para canalizar o limpiar dinero procedente de actividades ilícitas. «Hasta donde se sabe, José Bono ha estado al margen de los grupos de narcotráfico que operan en esta zona», ha señalado el periodista, antes de matizar que la cuestión investigada sería si determinadas actividades empresariales pudieron beneficiar a redes criminales o facilitar el blanqueo de capitales.
La investigación, según la información trasladada, habría cobrado impulso después de que Washington solicitara datos a la inteligencia dominicana. A partir de ahí, Estados Unidos habría comenzado a analizar una trama de corrupción en la que habrían aparecido referencias al exministro español.
El periodista ha asegurado que fuentes del Departamento de Estado le han trasladado que la Administración Trump mantendrá una línea de colaboración con la justicia española en casos de corrupción. En la práctica, esto supondría que, si las autoridades estadounidenses obtienen indicios de posibles actividades ilícitas que afecten a cargos o excargos españoles, esa información sería remitida a los tribunales en España para que actúen.
El contexto político tampoco sería ajeno a este movimiento. De hecho, la tensión entre Donald Trump y Pedro Sánchez habría llevado a Estados Unidos a examinar con mayor atención todo aquello relacionado con el Gobierno español. En Washington habría sentado especialmente mal, según esta versión, la negativa del Ejecutivo de Sánchez a autorizar el uso de bases españolas en determinadas operaciones estadounidenses.
La clave de la investigación estaría en República Dominicana, donde Estados Unidos mantiene presencia de agencias como la CIA y la DEA. De acuerdo con el periodista, la actividad investigadora de la DEA en el país se habría reactivado el 24 de febrero de 2026 con tres objetivos principales: desmantelar organizaciones criminales, interrumpir el suministro de droga hacia Estados Unidos y, especialmente, identificar las redes financieras que sostienen el narcotráfico en el hemisferio.
Es en ese tercer ámbito, el de las redes económicas y financieras, donde habría aparecido el nombre de José Bono. No por una supuesta relación directa con el narcotráfico, sino por la posibilidad de que determinadas actividades empresariales presuntamente opacas hubieran podido estar conectadas con operaciones de blanqueo de capitales.
Por el momento, según la información expuesta en el programa, Estados Unidos estaría todavía en una fase de recopilación de datos. No constaría que se haya producido ya una comunicación oficial a España en relación con Bono, aunque Washington actuará de la misma manera que hizo en el caso de José Luis Rodríguez Zapatero: recopilar información y ponerla a disposición de la justicia española si considera que existen indicios suficientes.
La estrategia encaja, según esta interpretación, con la nueva doctrina de seguridad nacional de la Casa Blanca, que sitúa el narcotráfico, los cárteles y las redes de financiación criminal como amenazas prioritarias para Estados Unidos. Trump, además, estaría utilizando esta ofensiva como una bandera política ante su electorado, presentándose como el dirigente que combate simultáneamente la corrupción, el crimen organizado y el narcotráfico internacional.