
El exministro de Transportes José Luis Ábalos lanzó antes de entrar en prisión un aviso directo al presidente del Gobierno: considera “muy temerario” que el jefe del Ejecutivo haya pasado al ataque contra él, porque “se complica todo mucho”. Lo dijo antes de ingresar en la cárcel en declaraciones a El Mundo que han cobrado una nueva magnitud después de escuchar a Sánchez asegurar que no acepta “chantajes” y que Ábalos “era un gran desconocido” para él “desde el punto de vista personal”.
La afirmación de Sánchez no encaja con los whatsapps que envió a su entonces mano derecha, ni con el testimonio de Víctor Ábalos sobre las noches que el matrimonio Sánchez-Gómez pasó en su piso de Valencia, ni con las memorias del núcleo duro socialista que sostuvo al actual presidente en su regreso interno al poder. Dentro del PSOE todos saben que la relación entre ambos tenía una profundidad indiscutible, muy alejada de la versión oficial lanzada ahora por Moncloa.
El propio Ábalos describió esa relación como “estrecha” y “diaria”, con un vínculo personal sólido. “Había una imbricación tremenda entre el presidente y yo. Lo absurdo es relativizar eso”, afirmó. Y basta recordar el whatsapp revelado por El Mundo: el 30 de julio de 2023, a las 21.29 horas, Sánchez escribió a Ábalos que echaba de menos trabajar con él. “Siempre he valorado mucho tu criterio político. También tu amistad”.
Esa etapa ya es historia. El Gobierno ha optado por el choque frontal, y el exministro, cuya defensa pública recae ahora en su hijo mayor, ha tomado buena nota de la ofensiva. Antes de entrar en el módulo 13 de Soto del Real, Ábalos lanzó un aviso claro al citado periódico. Reaccionó a las declaraciones del Ejecutivo, que hablaba abiertamente de “chantaje”. Y su respuesta fue tan cortante como significativa: “Que hablen de chantaje implica que hay algo con lo que poder chantajear. Sólo chantajea quien puede hacerlo. ‘No aceptamos chantajes’, dicen, y eso me parece muy temerario”. Añadió que, para adoptar ese tono, “hay que tener el control de las cosas”. Según él, “Koldo puede desencadenarlo todo”, y no es el único. El exministro ha dejado documentación que, aunque no tumbaría al Gobierno, sí podría erosionar gravemente la imagen de Sánchez.
La situación se tensó aún más tras la entrevista concedida por Ábalos a El Mundo justo antes de ser encarcelado. Señaló que Begoña Gómez participó en las presiones para el rescate de Air Europa. Aseguró que investigar el caso abriría “el melón” y permitiría “llegar a Begoña”, y añadió que el CEO de la aerolínea, Javier Hidalgo, “claro que habló con ella” para que intercediera ante su marido.
Desde ese instante, en Moncloa se cerró la puerta a cualquier gesto de distensión. Sánchez reaccionó ayer con contundencia en RAC1 y TVE: “Hemos sido claros. Todo lo que está diciendo Ábalos es mentira. Ni el Gobierno ni el PSOE van a aceptar chantajes ni amenazas”. Aun así, el Ejecutivo no prevé querellarse contra su exministro. “Ahora es el turno de los tribunales y ahí se deben dirimir estas cuestiones”, zanjó el presidente.
Cuestionado acerca de si la situación no le obligaría a asumir responsabilidades como las que él exigió a Mariano Rajoy por el caso Bárcenas, Sánchez defendió que actuó apartando a los implicados y colaborando con la Justicia, en contraposición a aquel famoso mensaje de “Luis, sé fuerte”.