
El exasesor del exministro José Luis Ábalos, Koldo García, ha asegurado que el empresario y presunto conseguidor Víctor de Aldama es «tonto» y un «mentiroso». De hecho, ha precisado que a él no le ha dado «jamás nada» y «no hay ninguna prueba que lo demuestre». Por el contrario, ha añadido que él si va a presentar pruebas que van a «reventar» el juicio. «Todo va a explotar por los aires», ha añadido.
Koldo García ha enviado a ‘La Mirada Crítica’ de Tele 5, un audio desde prisión poco antes de que dé comienzo el juicio en el Tribunal Supremo en el que están acusados él mismo, el exministro de Transportes José Luis Ábalos y el empresario Víctor de Aldama por irregularidades en los contratos de mascarillas adjudicados desde el Ministerio de Transportes durante la pandemia.
El exasesor ha dicho estar «tranquilo» y aunque dice que la situación es «complicada», él va a demostrar «las cosas» y lo va a hacer «de verdad» y no con «las fantasías» que han contado otras personas, en referencia a Víctor de Aldama. El exasesor ha llamado «mentiroso» al empresario, asegurando que «se inventa las pruebas». Pero ha advertido de que él si puede «reventar el juicio» con «otras pruebas» que va a presentar.
Dicho esto, ha llamado «tonto» en dos ocasiones a Víctor de Aldama y ha afirmado que la única verdad que ha dicho éste es que «ha estafado no se cuantos millones a todos los españoles para vivir a costa» de ellos. «A mí no me ha dado jamás nada», ha exclamado y ha añadido que «no hay ninguna prueba que lo demuestre». Además, Koldo García le ha acusado de intentar «jusitificar un delito con el dinero de todos los españoles mintiendo sobre otras personas que lo único que han hecho es ayudar en lo que han podido».
El jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, considera que Ábalos, Koldo y Aldama «convinieron» aprovecharse del cargo del entonces ministro —desde junio de 2018— para «favorecer», «a cambio del correspondiente beneficio económico» de los tres, la contratación con la Administración «en cuantas ocasiones hubiera oportunidad, por empresas cuyos intereses captaría y promovería» el empresario. Todo ello, a su juicio, con «ánimo de enriquecimiento».