«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
este dato cobra importancia en el marco de la investigación sobre el destino de las comisiones

Koldo García se movía por el extranjero con un pasaporte diplomático y con privilegios reservados a altos cargos del Estado

Koldo García, exasesor del PSOE. Redes sociales

El caso Koldo sigue destapando privilegios reservados a la élite gubernamental. El exasesor de José Luis Ábalos, Koldo García Izaguirre, disfrutó durante su etapa en el Ministerio de Transportes de un pasaporte diplomático, un documento normalmente restringido a ministros, sus cónyuges y altos cargos con funciones internacionales. Pese a no cumplir esos requisitos, García obtuvo el visto bueno del Ministerio de Asuntos Exteriores bajo el argumento de que acompañaba de forma habitual al ministro en sus desplazamientos oficiales, según revela The Objective.

La concesión de este documento, que no es automática y exige justificación expresa, proporcionó a Koldo una herramienta de gran valor: acceso a canales exclusivos en aeropuertos, exención de visados en decenas de países y controles aduaneros acelerados. «En algunos países, el pasaporte diplomático abre la puerta a entrar y salir sin dejar apenas rastro«, reconocen fuentes policiales. Esa capacidad para moverse con discreción cobra ahora una importancia capital en el marco de la investigación sobre el destino de las comisiones ilegales que orbitaban en torno a Transportes.

El documento debía ser devuelto un mes después de la destitución de Ábalos, en julio de 2021. Sin embargo, la actividad frenética de García tras la salida del ministro hace sospechar que siguió utilizándolo. En apenas dos meses visitó una decena de países, con escalas en Colombia, República Dominicana, Guinea Ecuatorial o Cuba. En este último destino, Ábalos trató de situar a Ángel Peccis como embajador, un hombre cercano tanto a José Luis Rodríguez Zapatero como a la familia del exministro.

No se trataba solo de viajes. La influencia de Koldo en Exteriores se evidenció también en la designación de perfiles próximos. El comandante de la Guardia Civil Rubén Villalba, hoy imputado en la trama, llegó a moverse con libertad por Venezuela gracias a los contactos del exministro y su asesor. A ello se suma la mediación de García en 2022 en Argelia, donde intercedió para resolver una deuda millonaria de la constructora LIC, una de las más beneficiadas por contratos públicos de Transportes bajo Ábalos.

La crisis con Argelia tras la acogida en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, complicó todavía más los negocios de LIC. Según relató Brígido Navarro, socio de José Ruz —propietario de la empresa—, el impago superó los 20 millones de euros. «Nunca habían dejado de pagar. Aquello fue insoportable», explicó, aludiendo al deterioro de las relaciones diplomáticas con el país magrebí.

El uso del pasaporte diplomático por parte de Koldo se ha convertido en una pieza clave para los investigadores. La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil ya recogió en su primer informe, en marzo de 2024, cómo García y Ábalos realizaron viajes a Colombia y México en 2022. Los agentes también detectaron pagos del exministro a su asesor por valor de 14.492 euros en concepto de billetes de avión y viajes.

Mientras tanto, en el entorno del propio García recuerdan cómo llegó a presumir de su estatus de «diplomático improvisado». «Yo ya lo tengo y tú todavía no», escribió a un contacto, adjuntando una fotografía del documento. Ese privilegio, que le abría puertas en medio mundo, hoy se examina como una de las claves para seguir la pista del dinero de la trama.

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