
La extrema izquierda acampada en Sol ha incorporado a sus reivindicaciones sobre vivienda la defensa de los inmigrantes que permanecen en Ceuta. Durante un discurso pronunciado ayer ante los asistentes, uno de los participantes reclamó que la situación del asentamiento de la playa del Trampolín forme parte de las demandas de la protesta y vinculó ambas cuestiones con el antirracismo.
«Esto también tiene que formar parte de vuestra lucha y de nuestra lucha», sostuvo el interviniente después de denunciar las condiciones en las que viven los inmigrantes en la ciudad autónoma. Su intervención trasladó el foco desde las dificultades para acceder a una vivienda hasta las políticas de asilo y devolución, que presentó como otro motivo de movilización para los concentrados en la Puerta del Sol.
El participante estableció un paralelismo entre la acampada madrileña y el asentamiento ceutí. «Mientras estamos aquí reclamando una vivienda digna, hay personas que están viviendo una situación completamente distinta, pero que tiene mucho que ver con la nuestra», afirmó. A continuación, lamentó que los asistentes no hubieran relacionado antes su protesta con lo que sucede en la playa del Trampolín.
En su discurso, aseguró que las personas «migrantes y racializadas» de Ceuta llevan meses en una «situación de abandono». También denunció que se están poniendo obstáculos al acceso a la protección internacional y facilitando los procedimientos de devolución, aunque en el fragmento no identificó medidas concretas ni aportó datos que respaldaran esas afirmaciones.
La intervención concluyó con una apelación a interiorizar el discurso antirracista, presentado como una exigencia de coherencia para los participantes. Así, una protesta convocada alrededor de la crisis de vivienda dio espacio a un llamamiento explícito para asumir también la defensa de los inmigrantes de Ceuta y el rechazo a las trabas al asilo y a la agilización de las devoluciones.