
Nueve meses después del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), que dejó 46 fallecidos el pasado 18 de enero, la autoridad encargada de investigar la tragedia no había aprobado ninguna recomendación urgente de seguridad a comienzos de octubre, pese a las advertencias sobre posibles deficiencias en los sistemas de detección de roturas de carril. La situación adquiere especial relevancia después del nuevo accidente registrado este miércoles en Toledo, donde han colisionado un AVE de Renfe y un tren de Iryo.
Según informó la agencia EFE el pasado 15 de octubre, la Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes (AITAT) reconoció mediante una carta remitida a los familiares de las víctimas que las pesquisas sobre Adamuz se prolongarán más allá del plazo inicialmente previsto de doce meses.
En el escrito, fechado el 5 de octubre y firmado por el presidente del organismo, Gonzalo Julián Guillén, la autoridad admite que su Consejo no había emitido ninguna recomendación inmediata relacionada con el accidente, aunque sostiene que esta circunstancia no impide adoptar medidas preventivas antes de que concluya la investigación.
Uno de los aspectos más controvertidos de la investigación es la capacidad de los sistemas ferroviarios para detectar determinadas fracturas de la vía. Según una investigación de la Cadena SER, el anterior presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), Iñaki Barrón, remitió meses atrás una carta al presidente de Adif para advertir de un problema técnico que podría impedir detectar algunas roturas de carril.
La documentación examinada por la emisora señalaba que el carril de Adamuz habría permanecido fracturado durante aproximadamente 22 horas antes del accidente sin que los sistemas generaran una alerta capaz de detener la circulación.
El problema estaría relacionado con el funcionamiento de determinados circuitos eléctricos que supervisan la ocupación de la vía. En ciertas circunstancias, la corriente podría encontrar caminos alternativos y evitar que el sistema identifique la rotura.
La advertencia dio lugar a una propuesta de recomendación para mejorar los mecanismos de detección, pero ésta no llegó a aprobarse formalmente. Según publicó El Debate, una reunión del Consejo de la AITAT prevista para el 30 de septiembre, en la que debía abordarse la propuesta, fue cancelada y el asunto quedó fuera del siguiente orden del día.
La información fue respaldada por el presidente de la Asociación Víctimas Descarrilamiento Adamuz, Mario Samper, aunque la autoridad investigadora sostiene que las recomendaciones deben someterse al análisis técnico correspondiente antes de su aprobación.
El retraso ha provocado la indignación de las familias de los fallecidos, que llevan meses reclamando mayor celeridad y transparencia. «La investigación comenzó con tres investigadores y continúa con tres, e incluso ha habido meses en los que solo ha habido dos», denunció Mario Samper en declaraciones a EFE.
El representante de las víctimas calificó de «inadmisible» que las pesquisas puedan prolongarse más de un año sin que exista una fecha definitiva para esclarecer las causas del accidente. También acusó a la dirección de la AITAT de retrasar la publicación de medidas preventivas que, a su juicio, podrían mejorar la seguridad de las infraestructuras.
Samper llegó a sostener que el organismo evitaba emitir recomendaciones para no perjudicar a Adif, una acusación rechazada por su presidente, que ha defendido la independencia de la autoridad y ha asegurado que las propuestas se estudiarán siguiendo criterios exclusivamente técnicos.
La AITAT, constituida el pasado 15 de julio, explica que la excepcional complejidad del accidente y la coordinación con el procedimiento judicial han requerido actuaciones adicionales, especialmente para la realización de análisis de laboratorio.
La autoridad investigadora prevé publicar un informe provisional sobre los avances de las pesquisas y los problemas de seguridad identificados, aunque ya ha reconocido que no podrá concluir el informe definitivo dentro del plazo inicial.
Las pruebas metalúrgicas sobre los raíles y las soldaduras recuperadas en Adamuz resultan fundamentales para determinar el origen de la fractura que se investiga como posible causa del descarrilamiento. El retraso en su realización se suma a las críticas expresadas por las familias y por investigadores que han cuestionado públicamente los medios disponibles para esclarecer el accidente.
La nueva tragedia ferroviaria de Toledo vuelve a situar bajo escrutinio la capacidad de las instituciones para detectar riesgos, investigar accidentes y adoptar medidas de prevención con rapidez.