Según los datos oficiales, hasta el 15 de agosto han cruzado 166 extranjeros
La avalancha migratoria no cesa: se cuadruplican los saltos a la valla de Melilla respecto al año pasado de inmigrantes marroquíes
La avalancha migratoria no cesa: se cuadruplican los saltos a la valla de Melilla respecto al año pasado de inmigrantes marroquíes
Inmigrantes ilegales. Redes sociales
Por Bárbara Saavedra
22 de agosto de 2025

El incremento de personas que entran en España a través de la valla de Melilla de forma ilegal comienza a preocupar a las autoridades. Aunque ya no se repiten escenas como la del 15 de junio de 2022, cuando unos 2.500 inmigrantes trataron de saltar la frontera al mismo tiempo y solo 500 lograron hacerlo, lo cierto es que este 2025 está registrando un repunte llamativo respecto a los últimos años.

Según los datos oficiales, hasta el 15 de agosto han cruzado 166 inmigrantes, lo que supone un aumento del 336,8% respecto al mismo periodo de 2024. Es decir, se ha multiplicado por más de cuatro la cifra del año pasado, cuando únicamente 38 personas lograron entrar. En 2023 la cifra fue de 89, y en 2022 de 1.128, todavía en pleno proceso de cambio en la relación diplomática entre España y Marruecos.

Desde que el Gobierno español modificó su posición frente al reino alauí en la primavera de 2022, las entradas irregulares a través de la ciudad autónoma se habían reducido de forma drástica. Sin embargo, este repunte de 2025 apunta a que Rabat ha decidido relajar nuevamente la vigilancia en la frontera, un factor que resulta clave para entender la evolución de los flujos migratorios.

La dinámica actual no responde a grandes avalanchas como en el pasado, sino a un goteo constante de pequeños grupos que buscan superar la alambrada en distintos puntos. En este cambio influye también la situación en el monte Gurugú, donde ya no es posible instalar campamentos improvisados como antaño. Marruecos ha iniciado allí la construcción de instalaciones militares, concretamente una unidad de drones y misiles dependiente de la base de Tauima, lo que obliga a los inmigrantes a desplazarse a otras montañas cercanas de la zona conocida como la península de las Tres Focas.

Ante estas dificultades, parte de la presión migratoria se ha desplazado hacia Argelia, desde donde parten pateras con destino a la Península y Baleares. Sin embargo, la evidencia de que las entradas por Melilla se han cuadruplicado en lo que va de año pone de relieve que el control fronterizo marroquí es decisivo y que, según la voluntad de Rabat, puede endurecerse o suavizarse a conveniencia.

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