Los funcionarios reclaman medidas urgentes a Interior
La cárcel de León se convierte en un «polvorín»: un 36% más de presos, pandilleros, yihadistas y 16 funcionarios agredidos
La cárcel de León se convierte en un «polvorín»: un 36% más de presos, pandilleros, yihadistas y 16 funcionarios agredidos
Un vehículo de la Guardia Civil, en las puertas del Centro Penitenciario de Mansilla de las Mulas. Europa Press.
Por LGI
28 de agosto de 2026

La prisión de Villahierro, en Mansilla de las Mulas (León), atraviesa una situación límite después de que su población reclusa haya aumentado cerca de un 36% en apenas año y medio mientras el centro recibe, además, internos con perfiles cada vez más conflictivos.

La Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip) denuncia que la cárcel se ha convertido en «un auténtico polvorín» y advierte de que el incremento de presos amenaza con «quebrar el sistema penitenciario en el centro», según recoge El Debate.

Villahierro ha pasado, según el sindicato, de unos 840 internos a alrededor de 1.200, pese a encontrarse en continuas obras y mantener dos departamentos cerrados. Pero el problema, alertan los funcionarios, no se limita al número de reclusos. Cerca de 200 presos requieren un especial seguimiento y vigilancia, sin contar a los internos clasificados en primer grado.

Entre ellos se encuentran miembros de bandas de origen hispanoamericano, internos con perfiles de radicalización islamista y presos vinculados a actividades ilícitas o contrarias a la seguridad del propio centro, según Acaip.

Módulos con más de 120 presos

Los trabajadores han trasladado por escrito la situación al director general de Ejecución Penal, dependiente de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias del Ministerio del Interior de Fernando Grande-Marlaska, y han reclamado medidas urgentes.

Su principal petición es reducir la población penitenciaria de Villahierro para poder «garantizar la seguridad» tanto de los funcionarios como de los propios internos.

Acaip sostiene que la combinación de sobreocupación y llegada de presos especialmente conflictivos está provocando un aumento continuado de la tensión, las peleas y las agresiones. Algunos módulos ordinarios albergan ya más de 120 reclusos, mientras las clasificaciones interiores tienen que realizarse en función de los huecos disponibles y no únicamente atendiendo a criterios penitenciarios.

La carga de trabajo de los funcionarios, denuncia el sindicato, «sobrepasa lo exigible». «Módulos ordinarios, con más de 120 internos, clasificaciones interiores hechas por huecos y carga de trabajo para el personal del centro que sobrepasa lo exigible están generando una tensión diaria que produce incidentes, peleas y agresiones», alerta la organización.

16 trabajadores agredidos en lo que va de año

Las consecuencias ya se reflejan en los datos de violencia dentro de la prisión. Al menos 16 trabajadores han resultado agredidos durante 2026 cuando intervenían en incidentes protagonizados por internos, una cifra a la que Acaip añade las amenazas y agresiones verbales que reciben habitualmente los funcionarios.

Villahierro ha aparecido además de manera recurrente en las páginas de sucesos durante los últimos meses. En junio, cuatro trabajadores resultaron heridos tras ser atacados por un preso que se encontraba en aislamiento.

Meses antes, la Policía Nacional y la Guardia Civil tuvieron que desplegar una operación para localizar a un asesino de nacionalidad lituana que no había regresado al centro después de disfrutar de un permiso penitenciario.

Los funcionarios sostienen que la situación actual no puede mantenerse y reclaman al Gobierno que deje de trasladar presos problemáticos a una cárcel que ya se encuentra por encima de su capacidad operativa real.

Acaip alerta de que el sistema puede «quebrarse»

El sindicato responsabiliza a Instituciones Penitenciarias de permitir un crecimiento acelerado de la población reclusa sin incrementar de manera equivalente los medios materiales y humanos necesarios para mantener el control del centro.

La denuncia vuelve a poner el foco sobre la gestión penitenciaria del departamento de Grande-Marlaska, mientras los funcionarios advierten de que la acumulación de internos, la falta de espacio y la concentración de determinados perfiles violentos están deteriorando las condiciones de seguridad.

Acaip reclama una reducción inmediata del número de presos y medidas para aliviar la presión sobre Villahierro antes de que se produzcan incidentes de mayor gravedad.

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