
La crisis de la vivienda en España afecta también a los mayores de 45 años que viven solos y carecen de hijos a cargo. Los elevados alquileres pueden consumir más de la mitad de sus ingresos, dificultar el ahorro y alejar la posibilidad de comprar una vivienda, incluso entre quienes cuentan con empleo estable.
El problema adquiere mayor relevancia ante el crecimiento de los hogares unipersonales. Según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), España cuenta en 2026 con 5.620.017 hogares formados por una sola persona, el 28,4% del total. La cifra podría alcanzar los 6.723.570 en 2041, cuando representaría el 30,6% de los hogares.
La Encuesta de Condiciones de Vida de 2025 refleja que el 6% de las personas de entre 45 y 64 años buscó activamente una vivienda durante los doce meses anteriores sin conseguir cambiar de residencia. Entre ellas, el 63,7% señaló el precio excesivo como principal obstáculo.
Las dificultades no se limitan a esta franja de edad. El precio fue también el motivo más señalado por quienes no lograron mudarse entre los grupos de población analizados por el INE, incluidos los jóvenes y las personas mayores de 65 años.
Por su parte, Eurostat sitúa en el 18,7% la tasa de sobrecarga del coste de la vivienda entre los hogares españoles formados por un solo adulto en 2025. Este indicador considera que existe sobrecarga cuando los gastos residenciales superan el 40% de la renta disponible.
El acceso a las ayudas públicas no está cerrado de forma general a los mayores de 45 años. Sin embargo, algunas líneas específicas establecen límites de edad o requisitos relacionados con la composición familiar.
El Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 contempla ayudas al alquiler sujetas a condiciones económicas y residenciales. Las líneas dirigidas a la emancipación juvenil, así como determinadas ayudas para comprar o autopromover una vivienda en municipios pequeños, establecen requisitos específicos para jóvenes de hasta 35 años.
La situación también resulta relevante en el programa estatal de avales del Instituto de Crédito Oficial (ICO) para la compra de la primera vivienda. Este instrumento se dirige a jóvenes menores de 35 años y a familias con menores a cargo. Por ello, una persona que supere esa edad y viva sola sin hijos menores puede quedar fuera de ambas vías, aunque tenga ingresos regulares.
Los avales pretenden facilitar el acceso a la financiación hipotecaria a quienes encuentran dificultades para reunir el ahorro inicial exigido por las entidades financieras.
El límite general de 1.000 euros mensuales previsto para determinadas ayudas al alquiler también puede resultar relevante en los mercados con precios más altos, aunque la normativa contempla condiciones y excepciones. Cuando la oferta disponible supera ese importe, algunos hogares pueden tener dificultades para encontrar una vivienda que encaje en los requisitos de las ayudas.
El problema es especialmente significativo para quienes destinan una parte elevada de su sueldo al alquiler. Sin capacidad de ahorro, resulta más difícil reunir la entrada necesaria para comprar una vivienda y dejar de depender del mercado arrendatario.