Más de 50 días tras el 30-J, miles continúan instalados junto al litoral ceutí
La Delegación del Gobierno frena el desalojo de las chabolas del Trampolín: la Policía carece de orden para actuar
La Delegación del Gobierno frena el desalojo de las chabolas del Trampolín: la Policía carece de orden para actuar
Cruz Roja reparte comida en la playa de El Trampolín.
Por LGI
23 de septiembre de 2026

Más de 50 días después de la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta a finales de julio, las chabolas y tiendas improvisadas continúan ocupando parte de las playas de la ciudad autónoma. El asentamiento de El Trampolín permanece en pie porque la Policía Nacional no ha recibido de la Delegación del Gobierno una orden para desmantelarlo y recuperar ese espacio público.

Según informa La Razón, fuentes policiales desplegadas en Ceuta sostienen que los agentes carecen de margen para intervenir por iniciativa propia. No existe una instrucción para conservar las tiendas, pero tampoco para retirarlas. La decisión depende de la Delegación del Gobierno, responsable de dar las directrices necesarias para poner en marcha un operativo de estas características.

«Al final, Delegación de Gobierno es quien tiene las competencias para desmantelar estas chabolas y recuperar el dominio público pero, si no se hace nada, la Policía no puede tener iniciativa propia», explica uno de los agentes consultados por el diario.

La falta de una orden mantiene así el asentamiento después de más de siete semanas de presión sobre Ceuta. Mientras las playas siguen ocupadas, los efectivos policiales están centrados en controlar el orden público, vigilar los recursos de acogida habilitados por el Ejecutivo y continuar las labores de identificación de los inmigrantes que permanecen en la ciudad.

Los agentes también participan en los traslados hacia las instalaciones levantadas por el Gobierno. El pasado viernes se desplegó un amplio dispositivo para llevar a cientos de personas desde El Trampolín y Benítez hasta las carpas instaladas en el puerto. La capacidad disponible, sin embargo, resultó insuficiente para absorber a todos los que continúan fuera de los centros de acogida.

La situación deja una imagen que se ha convertido en habitual desde finales de julio: refugios improvisados junto al mar y cientos de personas viviendo fuera de las instalaciones oficiales mientras las Fuerzas de Seguridad esperan instrucciones para intervenir.

Un intento de retirada que apenas duró unas horas

La Policía ya participó anteriormente en un operativo destinado a retirar parte del asentamiento. Los servicios de limpieza desmontaron numerosas tiendas y estructuras, pero pocas horas después volvieron a levantarse refugios en la zona. Desde entonces no se ha producido un desmantelamiento definitivo.

La ausencia de una decisión política contrasta con el intenso despliegue que el propio Gobierno mantiene estos días en Ceuta. Interior ha reforzado la frontera ante los llamamientos difundidos en redes sociales para protagonizar nuevas entradas coincidiendo con las elecciones marroquíes de este miércoles. Al dispositivo se han incorporado 75 agentes de la Unidad de Intervención Policial, mientras la Guardia Civil mantiene desplegados tres pelotones del Grupo de Reserva y Seguridad.

En el interior de la ciudad, sin embargo, los asentamientos permanecen. Los mandos policiales apuntan también a una cuestión operativa: concentrar a los inmigrantes en puntos conocidos facilita controlar sus movimientos, conocer con quién se relacionan y vigilar quién les suministra alimentos u otros productos.

Ese criterio explica parcialmente que las playas hayan terminado funcionando como un enorme punto de concentración de quienes permanecen fuera de los recursos habilitados, pero no sustituye a una decisión de la Delegación del Gobierno sobre el futuro de unos asentamientos que ocupan dominio público.

El baile de cifras sobre cuántos inmigrantes permanecen en Ceuta

Ni siquiera existe una cifra coincidente sobre el número de inmigrantes que continúan en la ciudad. Algunas fuentes operativas consultadas por La Razón calculan que todavía podrían quedar alrededor de 8.000 personas de las decenas de miles que cruzaron la frontera a finales de julio.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, situó esta semana la cifra en aproximadamente 3.500. La estimación es cuestionada por agentes desplegados sobre el terreno, mientras otros recuentos difundidos durante los últimos días elevan considerablemente el número de personas que siguen en Ceuta.

El baile de cifras se produce mientras continúan las labores de filiación. Cerca de un millar de menores seguirían todavía sin identificar, según las estimaciones recogidas por el citado diario, uno de los problemas que arrastra el Ejecutivo desde la entrada masiva.

El Trampolín ha terminado funcionando además como una pequeña ciudad improvisada. En la zona se han instalado puestos donde se venden alimentos, bebidas, cargadores, tabaco, peines y otros productos. Según testimonios recogidos sobre el terreno, también existe compraventa de marihuana adquirida previamente en barrios como El Príncipe o Hadú.

Cruz Roja y los servicios sanitarios se desplazan hasta el lugar para repartir alimentos y atender heridas, mientras la Policía Nacional interviene para mantener el orden durante esas actuaciones.

Incendios, agresiones y semanas de ocupación

La prolongación del asentamiento también ha generado problemas de seguridad y salubridad. Hace menos de dos semanas, un incendio destruyó al menos 40 tiendas en las que se encontraban familias con niños. El pasado 8 de septiembre, varios encapuchados atacaron además el campamento con piedras y un menor resultó herido por disparos efectuados con una pistola de balines.

La Policía detuvo en aquellas fechas a un trabajador de la ciudad por su presunta relación con otros incendios registrados junto al asentamiento, que afectaron a contenedores y material empleado en labores de limpieza y construcción.

Más de 50 días después del 30 de julio, las Fuerzas de Seguridad continúan desplegadas, los trabajos de identificación siguen abiertos y el Ejecutivo ha levantado distintos recursos provisionales para alojar a quienes permanecen en Ceuta. Las chabolas de las playas, sin embargo, siguen donde estaban a la espera de una decisión que corresponde a la Delegación del Gobierno.

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