«Aquí no ha venido ni Dios… ¿creéis que hay derecho a esto, tío?». Es el grito quebrado de una mujer que observa cómo en segundos el fuego ha devorado la casa de su abuela, su herencia, su vida. Su voz, captada en un vídeo, es un eco aterrador en medio del peor verano de incendios en más de 30 años en España.
Los fuegos están arrasando el territorio con una voracidad sin precedentes: ya se han consumido casi 383.000 hectáreas, superficie similar a la isla de Mallorca. Esta cifra colosal supera con creces los registros anteriores y posiciona a 2025 como el año más devastador por incendios de las últimas tres décadas.
La situación es tan grave que se ha declarado el nivel más alto de alerta en regiones como Galicia, Castilla y León y Extremadura, con miles de personas evacuadas, Picos de Europa y el Camino de Santiago amenazados, y interrupciones ferroviarias de larga duración. A esto se suma la necesidad sin precedentes de desplegar entre 1.900 y 3.000 efectivos, incluyendo tropas del Ejército y aviones europeos.
En medio de este escenario de colapso, el testimonio de una mujer lo resume todo: la pérdida, la impotencia, el abandono. Observa lo que queda de la casa de su abuela, su tatarabuela, ahora consumida por el fuego. Se queja de que «todos los que luchan por la ecología… podíais haber venido» —una acusación directa al ecologismo que no llegó a actuar— y denuncia que la espera por ayuda fue en vano.
Ese desamparo resuena con el profundo abandono del mundo rural, con vecinos que claman apoyo mientras las llamas avanzan sin freno. Pero las voces arrancadas por el fuego, como la de esta mujer, denotan que el despliegue tardío y las políticas verdes no sustituyen la presencia humana en primera línea, cuando el desastre golpea.
🔴 La desesperación de una mujer viendo devastada por el fuego su casa familiar.
— Bipartidismo Stream (@Bipartidismo_) August 19, 2025
"¡Aquí no ha venido nadie!".
"Toda una vida viviendo aquí…, ¿creéis que hay derecho a esto?" pic.twitter.com/bORjzbshUB