
El Consejo de Ministros ha elegido como nueva fiscal general del Estado a Teresa Peramato. Sustituirá a Álvaro García Ortiz, que presentó este lunes su renuncia tras ser condenado a dos años de inhabilitación por el Tribunal Supremo por un delito de revelación de secretos.
Peramato fue presidenta de la Unión Progresista de Fiscales (UPF), asociación de la que provienen sus dos antecesores (Dolores Delgado y García Ortiz).
La elección de Peramato ha sido una propuesta del ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños. Dicen de ella que es «experta» en los temas de «violencia de género», y defendió la ley del «sólo sí es sí» de Irene Montero —y de todo el Gobierno de Pedro Sánchez— que permitió la salida masiva de violadores y agresores sexuales a la calle.
Ante la multitud de beneficios, rebajas de prisión y excarcelaciones de agresores sexuales, Peramato instó en declaraciones a los medios de comunicación a «poner en valor lo bueno» de la ley. Antes manifestó que la norma era «muy buena» porque permitía «muchísimas más posibilidades para proteger a las víctimas que la legislación anterior».