
La exsecretaria general del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas Carlos III (CNIO), Laura Muñoz, presentó el 11 de noviembre de 2025 una queja formal ante Recursos Humanos contra el gerente del centro, José Manuel Bernabé, por su «situación laboral y solicitud de amparo frente a posibles represalias», según publica ABC.
En el documento, Muñoz deja claro que buscaba protección interna: «No busco conflicto ni la apertura de actuaciones disciplinarias, ya que no sé exactamente qué está ocurriendo ni pretendo calificarlo», arranca el texto. «Lo único que pretendo es solicitarles amparo, en caso de que, al tratar de normalizar mi situación laboral o marcar límites razonables, se produzcan consecuencias negativas», añade.
La directiva había trabajado durante doce años para el CNIO como secretaria ejecutiva de gerencia a través de Gedosol Soluciones Globales, S.L., y desde el 26 de febrero de 2025 pasó a formar parte de la plantilla de la fundación como secretaria general. Apenas unos meses después, el 1 de septiembre de 2025, se incorporó como gerente José Manuel Bernabé, momento que, según su relato, marcó un punto de inflexión.
«Desde la incorporación de don José Manuel Bernabé como gerente (…) se han producido cambios en mi dinámica profesional y un trato personal poco habitual que, con el paso de las semanas, me han hecho sentir cada vez más incómoda e insegura en el ejercicio de mis funciones», sostiene en su denuncia. Muñoz asegura que disfrutaba de un «horario flexible de entrada entre las 07:00h y las 10:00h», como el resto del personal, pero comenzó a percibir un cambio de actitud cuando empezó a quedar fuera de reuniones e información relevante.
Según su versión, trasladó su malestar al gerente, quien le respondió que «le molestaba era mi horario y que no entendía cómo podía llegar a las diez de la mañana si necesitaba que trabajáramos “codo con codo” y pudiera despachar conmigo constantemente». La secretaria general modificó su horario, incluso «entrando antes que él», pero afirma que «la situación se volvió tensa y desconcertante», sin que le constara un cambio similar para otros empleados.
Uno de los aspectos más delicados de la denuncia tiene que ver con los mensajes personales enviados por el gerente a través de WhatsApp. «Este canal que inicialmente se utilizó para cuestiones laborales, acabó siendo usado por su parte para enviarme fotografías, vídeos y comentarios sobre su vida privada», relata. Con el tiempo, «el contenido de los mensajes fue derivando hacia cuestiones cada vez más personales», lo que le resultó «progresivamente incómodo e inapropiado en el contexto de una relación jerárquica».
Entre los intercambios figuran referencias a relaciones sentimentales. El 25 de octubre de 2025, según el escrito, Bernabé le preguntó si sabía «lo de los 10 cuerpos», en alusión a la trama de la ficción. «Creo que 14 en un año», le contestó él mismo, «y no funciona». «Las mujeres son muy complicadas», añadió. Muñoz respondió en ocasiones con ironía o mencionando a su marido, intentando mantener, según explica, un tono cordial sin «involucrarme personalmente».
«Por prudencia y por temor a que un silencio pudiera ser interpretado como descortés, respondía con la mayor agilidad posible», expone en su queja, donde asegura que el descenso de sus funciones coincidía con el aumento de mensajes personales. «Esta cuestión me ha producido confusión, ansiedad y un clima de incertidumbre constante», afirma.