El aumento de vacantes y sueldos en España oculta un fenómeno de fuga laboral
La falta de veterinarios agrava la crisis del campo mientras miles emigran a Europa por mejores salarios
La falta de veterinarios agrava la crisis del campo mientras miles emigran a Europa por mejores salarios
Foto de archivo de una veterinaria.
Por LGI
31 de marzo de 2026

La escasez de expectativas económicas en el campo español no sólo afecta a agricultores y ganaderos. También golpea a una figura clave para la producción de alimentos: el veterinario. La falta de profesionales disponibles, unida a la fuga de talento hacia otros países europeos, amenaza la viabilidad de muchas explotaciones y añade presión a un sector ya tensionado.

El veterinario constituye un colaborador esencial en las empresas ganaderas. Su trabajo mantiene un contacto diario con los productores, especialmente ante unas exigencias sanitarias cada vez más estrictas. Sin embargo, el propio sistema laboral español dificulta cubrir estas necesidades.

Según el informe Estado del Mercado Laboral en España 2025 elaborado por Infojobs y Esade, la profesión ha registrado un aumento salarial del 108% en un solo año. Las vacantes han pasado de 824 en 2024 a 1.417, lo que supone un incremento del 72%, mientras que el salario medio ofertado ha subido de 29.114 euros a 60.588 euros.

Este dato, en apariencia positivo, esconde una distorsión. El informe señala que buena parte de estas ofertas corresponden a puestos en el extranjero. Empresas europeas publican vacantes en España para captar profesionales que acaban trabajando en países como Alemania, Bélgica, Suiza, Noruega o Francia, donde los salarios son considerablemente más altos.

De hecho, cerca de 500 ofertas tienen como destino Alemania. Si se excluyen estas oportunidades internacionales, el salario medio real en España se reduce drásticamente, hasta los 31.367 euros anuales, en línea con los niveles de 2024.

La diferencia de condiciones entre España y otros países europeos empuja a los veterinarios a emigrar, especialmente en el inicio de su carrera profesional. En la Administración pública española, un veterinario percibe entre 32.000 y 45.000 euros brutos anuales en 2026. En muchos casos, esto supone entre un 20% y un 40% menos que en el sector privado, y muy por debajo de las ofertas internacionales.

El salario neto mensual en la función pública oscila entre los 1.950 y los 2.600 euros, partiendo de un sueldo base de 1.246,08 euros mensuales dentro del grupo A1, al que pertenecen estos profesionales. Los complementos dependen del destino, la especialidad y la antigüedad, con comunidades como País Vasco y Navarra a la cabeza, donde se pueden superar los 50.000 euros brutos anuales.

Esta brecha salarial resulta especialmente determinante para los jóvenes veterinarios, que optan por emigrar en lugar de iniciar una carrera en España o preparar una oposición. El resultado es una creciente dificultad para cubrir puestos vinculados a la ganadería, justo en un momento en el que el sector necesita estabilidad para garantizar su continuidad.

El fenómeno añade un nuevo frente a la crisis estructural del campo español. La falta de relevo generacional, la presión regulatoria y la competencia desleal de terceros países se combinan ahora con la escasez de profesionales esenciales, lo que compromete tanto la producción como el control sanitario de los alimentos.

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