
El patrimonio inmobiliario de la familia Zapatero se ha multiplicado por 115 desde que abandonó el Palacio de La Moncloa, pasando de una única parcela en León declarada por poco más de 38.000 euros a un entramado de viviendas de alto valor repartidas entre Madrid y Lanzarote. En la actualidad, el conjunto de propiedades conocidas alcanza cifras que superan con holgura los 3,7 millones de euros, una cantidad que se aproxima a los seis millones si se incluye el chalet en el que reside actualmente el matrimonio y que figura a nombre de un tercero, según avanza Vozpópuli.
El último movimiento patrimonial conocido se produjo este verano, cuando la hija menor del expresidente, Alba Rodríguez Zapatero, se convirtió en propietaria única de un piso en Madrid con terraza y dos dormitorios, valorado en torno a los 300.000 euros. Meses antes, su hermana mayor, Laura, había adquirido otro inmueble cercano por una cantidad similar. Ambas dirigen desde 2019 una agencia publicitaria que ha incrementado notablemente su facturación en los últimos años, con una cartera de clientes entre la que figura Huawei y con reciente expansión de actividad en Venezuela.
Mientras tanto, el matrimonio Zapatero reside desde al menos el pasado verano en un chalet situado en la exclusiva urbanización de Monte Rozas, una propiedad valorada en torno a los dos millones de euros. El inmueble, de más de 500 metros cuadrados construidos sobre una parcela cercana a los 1.500, cuenta con piscina, casa de invitados, jardín, despacho y dependencias para el servicio. El dispositivo de seguridad en la vivienda incluye presencia policial permanente.
El salto patrimonial contrasta con la situación declarada por José Luis Rodríguez Zapatero al abandonar la Presidencia del Gobierno. En su última declaración oficial de bienes, fechada en septiembre de 2011, afirmaba haber liquidado las deudas acumuladas durante la legislatura y mantenía como único activo inmobiliario una parcela en León con un valor catastral ligeramente superior a los 37.000 euros. Su patrimonio total entonces no superaba los 210.000 euros.
Tras dejar La Moncloa, la familia optó inicialmente por residir de alquiler en un exclusivo chalé en Aravaca, mientras Zapatero percibía una de las retribuciones previstas para los expresidentes y ocupaba un asiento en el Consejo de Estado. Sin embargo, una modificación normativa aprobada en 2012 obligó a elegir entre ambas percepciones, quedándose únicamente con la correspondiente al órgano consultivo, de mayor cuantía.
En paralelo a ese periodo, el expresidente inició una intensa actividad internacional, especialmente vinculada a Venezuela. Tras abandonar el Consejo de Estado en 2015 para asumir responsabilidades en una fundación alemana, sus desplazamientos al país hispanoamericano se intensificaron, así como su papel como intermediario político con el entorno del régimen de Nicolás Maduro.
Fue a partir de 2017 cuando comenzaron las grandes adquisiciones inmobiliarias. En ese año compró un chalet en Lanzarote dentro de una urbanización de lujo por aproximadamente 1,2 millones de euros, solicitando una hipoteca muy inferior al valor del inmueble. Desde entonces, sus estancias estivales en la isla han coincidido en varias ocasiones con las vacaciones de Pedro Sánchez en la residencia oficial de La Mareta.
Dos años después, en 2019, adquirió en propiedad el chalet de Aravaca en el que residía por una cifra cercana a los 800.000 euros, pese a que su valor de mercado superaba ampliamente los dos millones. Esa vivienda fue vendida el pasado mes de enero. Ya en abril de 2024, sumó una nueva propiedad al adquirir un chalet en Puerta de Hierro por unos 700.000 euros, un inmueble en reformas cuyo valor real se sitúa por encima de los dos millones de euros.
En el terreno empresarial e institucional, Zapatero mantiene su vinculación con entornos estratégicos internacionales. Preside el Consejo Asesor de un think tank vinculado a intereses chinos y sus actividades se han desarrollado en paralelo al acercamiento del Gobierno español a Pekín. Además, el pasado mes de marzo se conoció que la consultora Kreab prescindió de sus servicios tras más de una década de colaboración, sin que hayan trascendido las retribuciones percibidas.
La progresión patrimonial de la familia se produce en un contexto de creciente exposición mediática por el papel político del expresidente en escenarios internacionales y por el ascenso empresarial de sus hijas. Un recorrido que arranca en una modesta declaración de bienes en 2011 y desemboca, trece años después, en un patrimonio inmobiliario de alto nivel repartido por algunos de los enclaves más exclusivos del país.