
Extremadura ha confirmado seis nuevos casos de fiebre del Nilo Occidental, una enfermedad vírica identificada por primera vez en África que, tras décadas de expansión geográfica, circula actualmente en España y otros países europeos.
Los nuevos afectados son cuatro mujeres de 61, 67, 42 y 39 años y dos hombres de 84 y 81, todos procedentes de Don Benito y Santa Amalia, dentro del Área de Salud de Don Benito-Villanueva de la Serena. Tres de ellos permanecen ingresados en el Hospital de Don Benito.
Con estas nuevas infecciones, Extremadura acumula ya 17 casos durante 2026, seis de los cuales permanecen hospitalizados: dos en Mérida y cuatro en Don Benito. La enfermedad tiene un origen epidemiológico ligado a África: el virus del Nilo Occidental fue aislado por primera vez en 1937 en una mujer del distrito del Nilo Occidental, en Uganda, según la Organización Mundial de la Salud. Desde entonces se ha extendido por África, Oriente Próximo, Europa, Asia y América.
El precedente del año pasado obliga a mantener especialmente activa la vigilancia. Durante 2025 se notificaron en Extremadura 39 casos de fiebre del Nilo Occidental y cinco fallecimientos, según los datos aportados por la Junta.
Ahora, con todavía meses de actividad de mosquitos por delante, la región alcanza ya los 17 afectados en 2026. El Servicio Extremeño de Salud ha avisado a las gerencias de las ocho áreas sanitarias para que mantengan una vigilancia reforzada ante cualquier cuadro clínico compatible.
Alrededor del 80% de las infecciones humanas son asintomáticas, una característica que dificulta conocer el verdadero alcance de la circulación del virus.
El principal responsable de la transmisión es el género Culex. El ciclo habitual se produce entre mosquitos y aves infectadas. El ser humano puede contagiarse mediante la picadura de un mosquito portador del virus, pero generalmente actúa como huésped accidental y no como elemento principal de transmisión.
Por ello, el problema sanitario actual combina un virus identificado originalmente en África con vectores plenamente establecidos en el ecosistema europeo.