el año pasado registraron 3.500 multas diarias
La Generalitat de Cataluña intensifica la presión sobre los conductores con radares móviles casi indetectables capaces de poner miles de multas al día
La Generalitat de Cataluña intensifica la presión sobre los conductores con radares móviles casi indetectables capaces de poner miles de multas al día
Tráfico de vehículos.
Por LGI
6 de marzo de 2026

El Servicio Catalán de Tráfico ha puesto en marcha una campaña extraordinaria de control en las carreteras de Cataluña con el objetivo de reforzar la vigilancia y mantener el elevado volumen de sanciones registrado el año pasado, cuando se impusieron unas 3.500 multas diarias. La iniciativa se apoya en nuevos radares móviles de última generación, conocidos popularmente entre los conductores como «radares lavadora» por su peculiar diseño.

Hace años que la Dirección General de Tráfico transfirió las competencias de tráfico en Cataluña a este organismo autonómico, que ahora intensifica su estrategia de control con dispositivos cada vez más sofisticados. Estos radares destacan por su forma cerrada en la parte trasera, lo que les permite integrarse fácilmente en el entorno de las autopistas y resultar muy difíciles de detectar para los conductores.

Desde el punto de vista técnico, se trata de equipos avanzados que utilizan tecnología láser para medir la velocidad en un punto concreto de la vía. Este sistema evita la necesidad de seguir al vehículo durante varios metros, una característica que impide que los conductores puedan frenar bruscamente al aproximarse al radar para evitar la sanción, una práctica habitual cuando se detectan los controles con antelación.

Sin embargo, la principal ventaja de estos dispositivos no reside sólo en su tecnología, sino en su facilidad de despliegue. Los radares están instalados sobre plataformas con ruedas y pueden ser trasladados enganchados a un vehículo, lo que permite colocarlos con rapidez en distintos puntos de la red viaria.

De hecho, su traslado no requiere necesariamente la presencia de la Policía, ya que pueden ser movidos por operarios de mantenimiento de carreteras para instalarlos allí donde se considere necesario.

Otra característica clave es que, al tratarse de radares móviles, no existe la obligación de señalizar previamente su presencia en la vía. Así lo establecieron los tribunales hace años, lo que permite que estos dispositivos se sitúen sin aviso previo a los conductores.

Además, su funcionamiento no requiere que haya una patrulla cerca. Los equipos cuentan con sistemas de conexión inalámbrica, como bluetooth u otros similares, que permiten transmitir los datos de forma automática. De este modo, no solo detectan la infracción, sino que también tramitan la denuncia y la envían a los centros encargados de procesar las sanciones antes de que estas lleguen al conductor.

La expansión de este tipo de radares no se limita a Cataluña. Hace unos meses, el director de la Dirección General de Tráfico, Pere Navarro, ya se refirió públicamente a la incorporación de estos dispositivos y a las compras que se estaban realizando para ampliar su uso en distintos puntos del país.

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