
La Guardia Civil de Ceuta detectó la entrada de presuntos yihadistas procedentes de Marruecos durante la avalancha migratoria registrada el pasado 30 de julio en la frontera del Tarajal.
Según fuentes del Instituto Armado citadas por THE OBJECTIVE, agentes de Información han identificado a distintos perfiles que ya estaban siendo vigilados previamente por los servicios de inteligencia en Marruecos por sus presuntos vínculos con el extremismo islamista.
Estos individuos habrían aprovechado el colapso de la frontera para acceder de forma ilegal a territorio español junto a miles de inmigrantes. Desde hace varios días, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad vigilan sus movimientos en la ciudad autónoma. Las mismas fuentes también vinculan a algunas de las personas que lograron entrar en Ceuta con delitos graves.
Cinco días después de la entrada masiva, todavía resulta difícil precisar cuántas personas consiguieron permanecer en la ciudad. Las cifras oficiales apuntan a que accedieron unas 60.000 personas, de las que 53.300 habrían regresado voluntariamente a Marruecos.
Sin embargo, fuentes policiales advierten de que todavía hay «miles» de jóvenes en Ceuta con la esperanza de prolongar su estancia. Algunos se encontrarían en zonas de monte próximas al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes, ya al límite de su capacidad.
Otros permanecerían ocultos en viviendas de amigos o familiares en barrios periféricos de la ciudad autónoma para evitar los controles del Ejército y de las fuerzas de seguridad. La situación en el centro de Ceuta ha recuperado una relativa normalidad, pero las unidades policiales de inteligencia mantienen la alerta ante la posible brecha de seguridad causada por la avalancha.
La Guardia Civil ha logrado identificar a un número concreto de presuntos yihadistas gracias al sistema de cámaras desplegado en la frontera de Ceuta. También ha sido clave la revisión de imágenes y vídeos difundidos durante los últimos días en redes sociales y medios de comunicación.
Fuentes conocedoras de la investigación señalan que estos individuos ya estaban siendo monitorizados desde meses atrás. Ese seguimiento previo habría permitido a los agentes continuar rastreando sus pasos a ambos lados de la frontera.
El sistema de videovigilancia implantado por el Ministerio del Interior permite controlar de forma continua lo que ocurre en la valla fronteriza y en sus inmediaciones. No es la primera vez que las fuerzas de seguridad detectan perfiles sospechosos entre los inmigrantes que cruzan por Ceuta.
Según publicó El Español, la Guardia Civil también identificó la semana pasada a miembros de los servicios de inteligencia marroquíes mezclados entre los inmigrantes ilegales.
La gestión de la crisis ha abierto también una grieta dentro del propio Gobierno, especialmente entre el Ministerio del Interior y el de Defensa. El departamento dirigido por Fernando Grande-Marlaska ha defendido desde el inicio que el Centro Nacional de Inteligencia no alertó de una posible entrada masiva en Ceuta.
«No, no hay ningún informe al respecto de que una situación como la del día 30 pudiera suceder», sostuvo el ministro. Sin embargo, cuando miles de inmigrantes colapsaron la frontera, apenas había cuatro guardias civiles en la playa del Tarajal.
Interior tardó más de ocho horas en enviar refuerzos. La ministra de Defensa, Margarita Robles, evitó aclarar este lunes si el CNI y otros servicios de información del Estado habían advertido previamente al Gobierno. No obstante, elogió el trabajo del CNI, del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas y de los servicios de información de la Policía y la Guardia Civil, a los que calificó de «excepcionales».
THE OBJECTIVE publicó que los servicios de inteligencia alertaron al Gobierno de una posible avalancha migratoria en Ceuta y Melilla en fechas próximas a la fiesta del Trono de Marruecos. Según esa información, el Ejecutivo habría ignorado de forma reiterada esos avisos.
Los servicios de inteligencia también habrían advertido de la llegada inusual de un gran número de autobuses a Castillejos, la localidad marroquí más próxima a la frontera ceutí. Allí se concentraron miles de personas antes del cruce masivo hacia Ceuta. La inteligencia interpretó además los cruces a nado registrados en los días previos como posibles «tanteos» por parte de Marruecos.
En apenas diez días, alrededor de 1.000 inmigrantes habían logrado llegar a la ciudad autónoma por mar antes de la entrada masiva.