La niña más importante de Pamplona
La niña más importante de Pamplona
Por Jaume Vives
16 de julio de 2026

Estábamos en Pamplona hace unos días en misa en plenas fiestas de San Fermín. Vamos todos los años desde tiempo inmemorial. Es un regalo compartir esos días con la familia que tenemos allí y demás gente del lugar, uno vive un San Fermín muy distinto al que muchos tienen estigmatizado como días de borracheras, bajezas y desenfreno.

Fuera de la Iglesia se escuchaba el rumor sordo de la multitud, el paso de las charangas acompañando a gigantes y kilikis… y dentro un silencio contenido, a la espera de salir para sumarse también al jolgorio. Después de lo importante, claro. 

En misa, sentada justo enfrente, había una niña que debía rondar los siete años. Vestida toda de blanco con su pañuelico rojo. No fue hasta después de la comunión cuando descubrí que me había sentado enfrente de la niña más importante de Pamplona. 

Unos minutos antes, si me hubieran preguntado, hubiera dicho que cualquiera de los allí presentes era más esencial que ella. Seguro que había encargados de limpieza, panaderos, algún empresario, amas de casa y otros tantos, importantes y necesarios para el buen funcionamiento de la ciudad. Y en las calles de Pamplona podía estar paseando el descubridor de un medicamento importante, un médico presto a salvar la vida de un torero, o de un corredor del encierro…

Pero todo ello queda en pura anécdota al lado de esa niña que, después de la comunión, le arrancó el móvil ahora no recuerdo a quién y pude ver lo que estaba leyendo en la pantalla, que no era ni más ni menos que la Comunión Espiritual de san Alfonso María de Ligorio:

«Creo, Jesús mío, / que estáis realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. / Os amo sobre todas las cosas / y deseo recibiros en mi alma. / Pero como ahora no puedo recibiros sacramentado, / venid a lo menos espiritualmente a mi corazón. / Y como si ya os hubiese recibido, / os abrazo y me uno del todo a Ti. / Señor, no permitas que jamás / me aparte de Ti. Amén».

Esa niña, que todavía no ha recibido la Primera Comunión pero que ya arde en deseos de recibir al Señor, esa niña que ya reconoce a una autoridad que la supera a ella y a sus padres, esa niña que ha sabido encontrar el fundamento de todas las cosas, esa niña es la niña más importante de Pamplona. Porque el corazón de esa niña hace que, si de algún modo depende de nosotros, desde lo alto se mire con infinita misericordia a toda la raza humana. 

TEMAS
Noticias de España