
La plantilla de Cruz Roja Baleares ha iniciado un calendario de movilizaciones contra lo que los trabajadores consideran una imposición laboral destinada a recortar derechos consolidados durante cerca de treinta años.
Los sindicatos denuncian que la dirección de la entidad se niega a negociar la renovación del convenio colectivo propio, caducado en diciembre de 2025, y pretende sustituirlo por el III Convenio Estatal de Acción e Intervención Social. «No estamos en una negociación, sino en una imposición», ha denunciado María Sigüenza, coordinadora de la Federación de Servicios de USO en Baleares.
Según los representantes de la plantilla, Cruz Roja acudió a la mesa negociadora con una decisión ya tomada: no habría nuevo convenio propio y los trabajadores deberían aceptar el marco estatal o quedarse sin acuerdo. El comité había dedicado meses a elaborar una plataforma de propuestas. Sin embargo, sostiene que la dirección ni siquiera entró a valorar el documento presentado.
Aunque el convenio estatal contempla algunas actualizaciones salariales, los sindicatos advierten de que serían mínimas y podrían quedar absorbidas por los complementos que ya reciben determinados empleados. La principal preocupación afecta a las mejoras sociales acumuladas durante décadas de negociación, que podrían desaparecer con el cambio de convenio.
La dirección habría planteado negociar posteriormente un acuerdo complementario, pero este no podría incorporar mejoras económicas por quedar los salarios sometidos al marco estatal.
Los socorristas de Cruz Roja en Ibiza también han denunciado que la entidad mantiene sus salarios congelados y no estaría respetando las condiciones laborales pactadas. Las protestas ya son visibles en distintas playas, donde los trabajadores han colocado pancartas en las torres de vigilancia.
El malestar no se limita al sueldo. USO alerta de una sobrecarga creciente en los servicios sociales y de ayuda a domicilio de Ibiza y Formentera y estima que sería necesario aumentar la plantilla entre un 15% y un 20%.
Las concentraciones están previstas para los días 16, 18, 23, 25 y 30 de junio frente a las sedes de Cruz Roja en Ibiza y Palma.
Bajo el lema «Cruz Roja no cuida a quienes nos cuidan», los trabajadores pretenden denunciar la contradicción de una organización que construye su imagen pública alrededor de la solidaridad mientras, según la plantilla, niega el diálogo y degrada las condiciones de quienes sostienen diariamente sus servicios.
Los sindicatos no han convocado todavía una huelga, aunque no descartan endurecer las movilizaciones si la dirección mantiene el bloqueo. Hasta el 17 de junio, Cruz Roja Baleares no había ofrecido una respuesta pública detallada a las acusaciones ni había anunciado la reapertura de la mesa negociadora.
La organización pretende imponer un convenio estatal que establece condiciones mínimas para el sector, pero cuya existencia no impide por sí misma negociar un marco propio adaptado al elevado coste de vida de Baleares.
Mientras los empleados reclaman salarios dignos, más personal y la conservación de derechos adquiridos, la dirección continúa apostando por una fórmula que los sindicatos consideran más barata, centralizada y perjudicial para la plantilla.