Más de 10.000 inmigrantes ilegales permanecen en Ceuta alojados en viviendas hacinadas, garajes, establecimientos y edificios abandonados mientras buscan cómo llegar a la península, según estimaciones de fuentes policiales citadas por OkDiario. Parte de estas personas recibe ayuda de familiares o conocidos, mientras otras pagan por un espacio donde dormir o se instalan en asentamientos improvisados en los montes que rodean la ciudad.
Las últimas actuaciones policiales han permitido descubrir algunos de estos alojamientos. En una de ellas, la Guardia Civil detuvo a una pareja que alquilaba una vivienda donde residían 25 inmigrantes, seis de ellos menores. Los vecinos habían alertado de que había personas durmiendo incluso en los rellanos. Otra intervención de la Policía Nacional destapó una organización que exigía 900 euros por alojarse en garajes a inmigrantes que ya habían adelantado dinero para viajar a la península.
Las redes dedicadas a facilitar esos traslados aprovechan la demanda para elevar sus tarifas. Según la información publicada, los trayectos cuestan entre 6.000 y 8.000 euros, a los que algunas organizaciones añaden una mensualidad de 900 euros por la estancia previa. El refuerzo de la vigilancia policial dificulta estas salidas, mientras quienes no pueden pagarlas intentan reunir el dinero necesario.
La búsqueda de alojamiento también genera cobros por espacios que carecen de condiciones adecuadas para vivir. Las fuentes consultadas describen pagos de al menos 300 euros mensuales por dormir en una cocina compartida con otras cinco personas, o de 500 euros por un hueco en una azotea, un sótano o un local. En determinadas viviendas, los ocupantes se alternan para utilizar las mismas camas. La información recoge además cobros de cinco euros por cargar un teléfono móvil.
Según esas fuentes policiales, muchos llegaron durante la entrada masiva y evitan acudir a los dispositivos públicos por temor a ser devueltos a Marruecos. Otros esperan que el Ejecutivo autorice traslados para aliviar la presión sobre Ceuta. Los agentes citados atribuyen a este grupo una parte de la afluencia que desbordó el traslado previsto de los acampados en la playa del Trampolín y ocupó plazas del nuevo recurso de acogida del puerto.
Las mismas fuentes cuestionan la previsión de que la falta de medios y las dificultades para cruzar el Estrecho impulsaran el regreso a Marruecos. A su juicio, el apoyo de conocidos, los alojamientos de pago y los refugios improvisados han permitido prolongar la estancia de miles de personas. Por ello, consideran poco probable que la ciudad recupere la normalidad antes de diciembre.