
El informe elaborado por la unidad de Inteligencia de Extranjería de la Policía Nacional sobre la invasión que desbordó Ceuta contradice uno de los principales argumentos utilizados por Pedro Sánchez para explicar lo ocurrido: los investigadores no han encontrado indicios de que mafias organizadas preparasen o ejecutasen la entrada masiva.
El presidente del Gobierno había atribuido la crisis a bulos difundidos en redes sociales y aprovechados por «organizaciones criminales», amplificados, según su versión, por actores rusos e israelíes y por una supuesta «internacional ultraderechista».
Sin embargo, las pesquisas realizadas por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF), dependiente de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras, no respaldan esa explicación.
El documento remitido a la magistrada de la Audiencia Nacional María Tardón no encuentra rastro de mafias en la planificación de la avalancha y tampoco atribuye a Rusia, Israel o redes políticas internacionales un papel en la organización de los hechos. Sí recoge, en cambio, elementos que vuelven a situar a Marruecos en el centro de las sospechas, según publica The Objective.
El informe no responsabiliza formalmente al conjunto de las fuerzas de seguridad marroquíes como institución de haber organizado la entrada masiva.
Pero, según las fuentes policiales conocedoras de su contenido, fotografías, vídeos y testimonios incorporados a la investigación muestran a agentes marroquíes uniformados y de paisano ordenando, guiando y organizando distintas oleadas de inmigrantes que se dirigían hacia Ceuta tanto por tierra como por mar.
La precisión es importante: la Policía no sostiene que exista una orden acreditada del Estado marroquí, pero sí documenta la participación sobre el terreno de miembros de sus cuerpos de seguridad. «No atribuir la organización a una institución en su conjunto es normal, pero ¿alguien cree que esos agentes actuaban por su cuenta?», se preguntan fuentes policiales citadas por The Objective.
Los investigadores plantean además una cuestión especialmente incómoda para el Ejecutivo: cómo pudieron desplazarse decenas de miles de personas hacia una de las fronteras más sensibles de Marruecos sin que los servicios de seguridad del régimen detectasen o controlasen previamente semejante movimiento.
Los agentes de Información y Extranjería desplazados sobre el terreno investigaron específicamente la posibilidad de que redes de tráfico de personas hubieran promovido la avalancha. Tras numerosas gestiones y entrevistas con inmigrantes que consiguieron entrar ilegalmente en España, esa hipótesis fue descartada.
Las fuentes policiales explican que las mafias carecían además de un incentivo económico evidente para promover una entrada masiva gratuita, puesto que su negocio consiste precisamente en cobrar a los inmigrantes por introducirlos clandestinamente en territorio español.
Otra cuestión diferente es lo sucedido después. Una vez que miles de inmigrantes permanecieron atrapados en Ceuta, algunas redes criminales comenzaron a ofrecerles traslados clandestinos hacia la Península, actividad que ya ha provocado varias detenciones y podría originar nuevas operaciones policiales.
La investigación tampoco ha encontrado indicios de que Rusia, Israel o la denominada por Sánchez «internacional ultraderechista» participasen en la planificación y ejecución de la entrada masiva.
Los investigadores sí consideran que distintos actores pudieron aprovechar posteriormente la crisis para amplificar la polarización política y social, pero diferencian claramente esa actividad propagandística de la organización material de los hechos.
La distinción golpea directamente el discurso utilizado por el presidente para explicar una de las mayores crisis fronterizas sufridas por España en los últimos años. Mientras Moncloa buscaba responsabilidades entre redes criminales y actores internacionales, la investigación policial dirige la atención hacia lo sucedido al otro lado de la frontera marroquí.