La presencia de entre 12 y 14 militares marroquíes en activo entre los desalojados del asentamiento de la playa de El Trampolín, en Ceuta, ha reforzado la preocupación por la seguridad de las tropas españolas desplegadas en la ciudad, donde se han registrado varias emboscadas y agresiones contra patrullas del Ejército de Tierra.
Según publica The Objective, la seguridad militar ha detectado indicios de posibles tácticas de guerrilla contra las patrullas españolas, con ataques por sorpresa, maniobras para rodear a los efectivos y obstáculos destinados a dificultar el movimiento de los vehículos. Los investigadores también han examinado la posibilidad de que algunos agresores conocieran previamente las rutas y los horarios de los militares.
Según las informaciones publicadas sobre el desalojo, los agentes identificaron a una docena larga de individuos que reconocieron pertenecer al Ejército marroquí y aseguraron ser desertores. La presencia de estos militares en el asentamiento ha añadido un nuevo elemento a las pesquisas sobre la organización de la invasión de Ceuta y los incidentes sufridos por las unidades españolas.
Uno de los episodios más graves ocurrió durante la madrugada del 27 de agosto, cuando un grupo de entre 30 y 40 personas emboscó a cuatro integrantes del Grupo de Regulares número 54 en la zona de Benzú. Los agresores rodearon el vehículo militar y arrojaron piedras de grandes dimensiones, lo que obligó a sus ocupantes a abandonarlo y buscar refugio. Los cuatro soldados resultaron heridos y la Policía detuvo a 12 marroquíes por su presunta participación en los hechos.
El análisis posterior de la Comandancia General de Ceuta y del Centro de Seguridad del Ejército de Tierra contempló la posibilidad de que los atacantes estuvieran esperando a la patrulla y recibieran indicaciones de otras personas. También se estudió si conocían los cambios de guardia, los turnos y los recorridos de los vehículos militares.
Entre los indicios examinados figuran las maniobras de cerco para bloquear el avance o la retirada de las patrullas, la posible presencia de observadores en los itinerarios y la colocación de troncos y otros obstáculos en pistas y caminos. Estas prácticas pueden obligar a los conductores a frenar, detenerse o cambiar de ruta, aumentando su exposición a una agresión. También se han denunciado posibles trampas y superficies inestables en terrenos escarpados.
La sucesión de incidentes ha alimentado el temor a que los ataques se repitan y aumenten de gravedad. A comienzos de septiembre, 21 invasores marroquíes fueron detenidos tras un nuevo apedreamiento contra una patrulla militar y agentes de la Guardia Civil en las inmediaciones de El Trampolín. A mediados de ese mes, dos militares tuvieron que ser evacuados a Madrid e ingresados en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla tras sufrir agresiones en dos incidentes distintos.
Las asociaciones profesionales de militares han reclamado medidas urgentes para reforzar la protección de los efectivos. Asfaspro, la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME) y la Unión de Militares de Tropa (UMT) pidieron más medios de seguridad, una misión claramente definida y garantías jurídicas para actuar ante agresiones. También advirtieron de que los ataques no debían considerarse hechos aislados.