Ceuta vive un verano marcado por un aumento alarmante de intentos de entrada irregular por mar. Cada noche, decenas de personas se lanzan al agua desde las costas marroquíes con la esperanza de alcanzar territorio español, especialmente a través de los espigones del Tarajal y Benzú. Esta peligrosa práctica, ya habitual durante los meses estivales, mantiene en alerta a las fuerzas de seguridad, que denuncian una situación insostenible.
La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) en Ceuta ha alzado la voz para alertar del grave deterioro de las condiciones en las que los agentes deben actuar. Uno de los episodios más preocupantes se vivió la semana pasada, cuando en una sola noche llegaron a nado 54 menores no acompañados. Esta entrada masiva refleja la magnitud de un fenómeno que, según AUGC, está desbordando por completo la capacidad operativa de los cuerpos de seguridad.
Desde la asociación han denunciado que los agentes se enfrentan a situaciones extremas sin los recursos necesarios. «Cada rescate supone un riesgo real para nuestras vidas, y lo hacemos sin contar con el equipamiento adecuado», afirman, criticando además la falta de soluciones por parte de las autoridades políticas, que, según indican, se limitan a emitir declaraciones de reconocimiento sin traducirse en acciones concretas.
Asimismo, la AUGC ha insistido en que la plantilla está sobrecargada y exhausta, sometida a turnos interminables y bajo un elevado estrés físico y emocional. Además, han reclamado que la profesión sea reconocida oficialmente como actividad de riesgo, lo que permitiría mejoras en protección y condiciones laborales.