Llegó a integrarse en el comité ejecutivo a comienzos de los años 2000
La sanguinaria jefa de ETA ‘Anboto’ en libertad tras cumplir seis años en prisión de los 700 a los que fue condenada
La sanguinaria jefa de ETA ‘Anboto’ en libertad tras cumplir seis años en prisión de los 700 a los que fue condenada
Soledad Iparraguirre, alias Anboto. Redes sociales
Por LGI
25 de marzo de 2026

La que fuera la líder de la organización terrorista ETA ha accedido desde este martes a un régimen de semilibertad, lo que le permitirá salir de prisión entre semana, aunque deberá regresar a dormir al centro penitenciario. Esta medida se aplica en virtud del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario.

Se trata de Soledad Iparraguirre, conocida como ‘Anboto’, una de las figuras más destacadas de la banda terrorista durante décadas. A lo largo de su trayectoria dentro de ETA, desempeñó funciones clave tanto en la estructura operativa como en la dirección, llegando a integrarse en el comité ejecutivo a comienzos de los años 2000, un órgano reservado a los máximos responsables de la organización.

Su historial delictivo es especialmente grave. Las fuerzas de seguridad la vinculan con al menos 14 asesinatos, en su mayoría perpetrados contra miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Por estos hechos fue condenada a un total de 793 años y 8 meses de cárcel.

Antes de su detención, Iparraguirre ya había participado activamente en distintos comandos. En sus primeros años colaboró con el denominado comando Araba, facilitando infraestructuras logísticas y ocultando material explosivo. Tras una operación policial en 1981, logró huir a Francia, donde continuó su actividad dentro de la organización.

Con el paso del tiempo, su implicación fue en aumento. Se integró en estructuras como el comando Madrid y participó en atentados con armas de fuego y explosivos durante las décadas de los ochenta y noventa, en acciones que dejaron varias víctimas mortales.

Su etapa en libertad concluyó en octubre de 2004, cuando fue arrestada en la localidad francesa de Salies-de-Béarn junto a su pareja, el también dirigente de ETA Mikel Albisu, alias ‘Antza’, y su hijo. Aquella operación supuso un golpe relevante para la cúpula de la organización.

Tras su captura, cumplió parte de su condena en Francia y, años después, en 2019, fue trasladada a España para continuar su estancia en prisión. En total, ha permanecido encarcelada durante más de dos décadas entre ambos países.

Ahora, tras unos 22 años privada de libertad, inicia esta nueva fase penitenciaria en la que podrá salir durante el día de lunes a viernes, dentro de un régimen flexible que marca el inicio de la recta final de su condena.

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