
España se ha consolidado como uno de los principales puntos de entrada de droga en la Unión Europea. Así lo recoge el último informe sobre drogas publicado por la Comisión Europea, que sitúa a nuestro país en el centro del tráfico ilícito de hachís, cocaína y, cada vez más, MDMA, según recoge El Mundo.
El comisario europeo de Asuntos de Interior y Migración, Magnus Brunner, fue explícito durante la presentación del documento. «España tiene una situación especial porque es también una puerta de entrada a la Unión Europea, evidentemente para las drogas procedentes de América Latina, la mayoría de ellas», señaló. «Es España, por supuesto, la puerta de entrada a la Unión Europea», añadió el responsable comunitario.
Los datos son contundentes. España fue en 2024 el país de la UE con mayores incautaciones de resina de cannabis, con 206 toneladas decomisadas. Además, el 75% de todas las plantas de cannabis incautadas en la Unión Europea ese año se encontraban en territorio español.
La situación es igual de grave en el caso de la cocaína. Las aprehensiones en España alcanzaron las 124 toneladas en 2024, la cifra más elevada de toda la Unión Europea, muy por encima de Francia, con 53 toneladas, o Bélgica, con 44. Brunner recordó además una gran operación realizada hace apenas un mes en Canarias, donde fueron intervenidas casi 10 toneladas de cocaína ocultas en sal.
El informe europeo advierte también de la modernización de las redes criminales. Los narcotraficantes han diversificado sus métodos y rutas, incorporando nuevas tecnologías y medios cada vez más sofisticados para introducir droga en Europa.
Entre esas tácticas destacan el uso de drones y de lanchas motoras, especialmente en el Estrecho de Gibraltar, una de las zonas más golpeadas por las mafias del hachís procedente de Marruecos.
«Este tipo de incidentes, junto con las formas emergentes de tráfico facilitado por la tecnología —como el uso de drones—, resultan difíciles de abordar y exigen una respuesta renovada para seguir el ritmo de las tácticas de los traficantes», señala el documento.
La Comisión recuerda igualmente las incautaciones realizadas por las fuerzas de seguridad españolas de drones y lanchas rápidas utilizadas para traficar con cannabis. También alude a la muerte de dos agentes de la Guardia Civil durante una persecución a narcolanchas, un episodio que evidenció la brutalidad y el poder creciente de estas organizaciones criminales.
España no sólo destaca por el hachís y la cocaína. El informe subraya que nuestro país tiene «cada vez un papel más destacado» en el mercado del MDMA, con siete laboratorios desmantelados. Sólo Países Bajos supera esa cifra, con 47 centros ilegales intervenidos en 2024.
La directora ejecutiva de la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas —EUDA—, Lorraine Nolan, resumió el problema español en tres ámbitos principales: el tráfico marítimo de cocaína, la ruta de tránsito de resina de cannabis producida en Marruecos con destino a Europa y el cultivo de cannabis herbáceo dentro del propio territorio nacional.
«España es uno de los principales puntos de entrada en lo que respecta al tráfico ilícito de drogas hacia el mercado europeo», afirmó Nolan.
El diagnóstico europeo confirma lo que las fuerzas de seguridad llevan años denunciando: España se ha convertido en una plataforma estratégica para el narcotráfico internacional. Por el sur entra el hachís marroquí; por los puertos y rutas atlánticas, la cocaína latinoamericana; y dentro del territorio nacional proliferan cultivos y laboratorios vinculados a redes cada vez más profesionalizadas. El informe deja en una posición especialmente delicada al Ministerio del Interior de Fernando Grande-Marlaska, incapaz de frenar la consolidación de España como puerta de entrada de la droga en Europa.