
La Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) vuelve a estar en el foco de la polémica por la actividad de colectivos separatistas en su campus de Bellaterra. La asociación juvenil S’ha Acabat ha denunciado que el rectorado permite actos en los que se hace «apología del terrorismo», mientras impone trabas a entidades constitucionalistas.
La denuncia se produce tras una comida popular organizada por el Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans en un local ocupado dentro del campus. Según ha detallado la asociación, algunos de los menús incluían nombres de organizaciones terroristas como ETA o Terra Lliure, en combinaciones de comida y bebida.
El portavoz de S’ha Acabat, Hugo Escarpa, ha criticado que este tipo de iniciativas «no sólo se toleren, sino que se desarrollen con total normalidad» en una institución pública. A su juicio, se ha cruzado una línea al «utilizar nombres y consignas vinculadas al terrorismo más violento» en actividades festivas dentro del campus.
La UAB veta actos de S’ha Acabat!, pero no tiene tantos inconvenientes para que HOY se monte un pica-pica en un local ocupado del campus con el nombre de organizaciones terroristas como ETA, Terra Lliure o Maulets.
— S'HA ACABAT! (@ShaAcabat) April 9, 2026
La UAB permite la apología del terrorismo en la universidad. pic.twitter.com/AbBpiIvihq
La asociación insiste en que esta situación refleja un trato desigual por parte del rectorado. Mientras sus actos encuentran obstáculos o vetos, denuncian que otros colectivos operan con libertad incluso en espacios ocupados, sin intervención de la universidad.
La polémica coincide con la reciente retirada de un mural independentista en la Plaza Cívica del campus, que llevaba más de una década visible. El rectorado procedió a cubrirlo tras una orden del juzgado contencioso-administrativo número 9 de Barcelona, dictada en octubre de 2024 a instancias de la asociación Impulso Ciudadano.
El mural incluía el lema «independencia, socialismo y feminismo» y se había convertido en un símbolo de la presencia ideológica en el espacio universitario. Para S’ha Acabat, su retirada supone «un precedente relevante», aunque subrayan que no responde a una iniciativa propia de la universidad, sino a una imposición judicial.
Desde la UAB han defendido que se limitaron a cumplir el mandato en plazo y han advertido de que actuarán del mismo modo si el mural vuelve a aparecer.
Pese a esa actuación, la asociación denunciante sostiene que el problema de fondo sigue intacto. Consideran que el rectorado actúa con pasividad ante conductas que califican de graves, como la utilización de simbología o referencias al terrorismo en actividades dentro del campus.
En su análisis, la situación evidencia una falta de neutralidad institucional y consolida un clima de confrontación ideológica en la universidad. Según S’ha Acabat, la permisividad con determinados colectivos contrasta con las restricciones a otros, lo que, a su juicio, perpetúa un desequilibrio político en el ámbito académico.