El accidente entre un AVE y un Iryo registrado este miércoles en Urda (Toledo), que ha dejado decenas de víctimas mortales, se ha producido en un tramo de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla incluido en el mismo programa de modernización ferroviaria que las instalaciones de Adamuz (Córdoba), donde el pasado 18 de enero fallecieron 46 personas. Adif adjudicó en abril de 2022 las obras de mejora de ambos sectores por un importe conjunto de 118,36 millones de euros.
Los dos siniestros han tenido lugar en el corredor ferroviario que conecta Madrid con Andalucía y han afectado a trenes de las mismas operadoras, Renfe e Iryo. La diferencia es que el accidente de este miércoles se ha registrado en el kilómetro 118, a la altura de Urda, mientras que el de Adamuz ocurrió en las proximidades del kilómetro 318.
La coincidencia ha vuelto a poner el foco sobre las actuaciones ejecutadas por el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, especialmente después de que el ministro de Transportes, Óscar Puente, defendiera tras la tragedia de Córdoba que la línea había sido renovada íntegramente.
El tramo donde se ha producido el accidente de Toledo recibió una adjudicación de 65,87 millones de euros. El contrato fue concedido a una unión temporal de empresas integrada por Tecsa, Vías y Construcciones, Comsa y Acciona, con un plazo previsto de ejecución de 24 meses.
Las actuaciones comprendían aproximadamente 227,7 kilómetros entre Yeles, en Toledo, y Guadalmez, en Ciudad Real. Los trabajos estaban orientados a mejorar diferentes elementos del trazado, incluyendo sistemas de evacuación de aguas, estructuras, túneles, explanaciones, terraplenes, taludes y accesos de mantenimiento.
Por su parte, las obras correspondientes al tramo comprendido entre Guadalmez y Córdoba, donde se encuentra Adamuz, fueron adjudicadas por otros 52,49 millones de euros a una UTE formada por Ferrovial, Agrupación Guinovart Obras y Servicios Hispania, Azvi y Contratas y Ventas.
Ambas adjudicaciones fueron anunciadas conjuntamente por Adif en abril de 2022, dentro de una estrategia de mejora de la línea Madrid-Sevilla tras tres décadas de funcionamiento. Sin embargo, estas intervenciones no suponían necesariamente la sustitución de todos los carriles y componentes ferroviarios existentes.
La polémica por la renovación integral de la línea Madrid-Sevilla
Las características de las obras cobraron especial relevancia después del accidente de Adamuz, cuando Óscar Puente aseguró inicialmente que el corredor ferroviario había experimentado una renovación completa.
El ministro matizó posteriormente sus declaraciones y explicó que el concepto de renovación integral no implicaba cambiar cada elemento de la infraestructura, sino realizar actuaciones a lo largo del trazado y sustituir los componentes que precisaran una intervención.
Durante su comparecencia en el Senado del 29 de enero, Puente aseguró que las inversiones ejecutadas en la modernización de la línea ascendían a 780 millones de euros mediante 89 contratos públicos.
En Adamuz, Adif también había adjudicado una actuación específica de aproximadamente 26,86 millones de euros destinada a renovar los desvíos ferroviarios. Estos elementos entraron en funcionamiento el 20 de junio de 2025, meses antes del accidente.
La investigación posterior puso el foco sobre una soldadura que conectaba un carril antiguo con otro instalado durante las obras de modernización.
Según los informes de la Guardia Civil conocidos durante los últimos meses, una fractura en esa unión ferroviaria constituye una de las principales hipótesis sobre el origen del descarrilamiento de Adamuz. Los investigadores han analizado el estado de los materiales, los procedimientos de ejecución y los controles de calidad aplicados durante los trabajos.
Estas conclusiones todavía deben distinguirse de una determinación judicial definitiva de las causas del accidente.