Los tres principales buques de combate de la Marina Real de Marruecos dejaron de transmitir su posición mediante sus sistemas de identificación automática AIS durante los días de la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta y las posteriores incursiones de embarcaciones marroquíes en aguas territoriales españolas, según recoge The Objective.
Las unidades afectadas fueron las fragatas Mohamed VI y Hassan II y la corbeta Tarik Ben Ziyad. Durante los momentos más críticos de la crisis, sus señales AIS permanecieron desactivadas, lo que dificultó seguir públicamente su posición, rumbo y velocidad mientras la Marina marroquí desarrollaba movimientos en las inmediaciones de la ciudad autónoma.
El AIS permite que un barco transmita automáticamente datos sobre su identidad, ubicación, dirección y velocidad mediante GPS y comunicaciones VHF. Su información puede ser recibida tanto por otras embarcaciones y estaciones costeras como por servicios de seguimiento marítimo.
Dos buques estaban a pocos kilómetros de Ceuta
La víspera de la entrada masiva, la Hassan II y la Tarik Ben Ziyad se encontraban en la base naval marroquí de Ksar Sghir, situada a escasa distancia de Ceuta y convertida por Rabat en uno de sus principales puntos militares en el Estrecho.
Infodefensa fotografió el 31 de julio a la Hassan II saliendo de esa base, mientras la Tarik Ben Ziyad permanecía atracada. Posteriormente trascendió que buques marroquíes penetraron durante aquellos días en aguas territoriales españolas y que las incursiones continuaron durante los primeros días de agosto.
La tercera unidad, la Mohamed VI, buque insignia de la Marina Real, se encontraba en Casablanca el 29 de julio. Fuentes militares citadas por medios españoles sostienen que, después de la entrada masiva, hubo al menos dos fragatas marroquíes navegando simultáneamente en las proximidades de Ceuta.
La coincidencia temporal entre las maniobras navales y la crisis migratoria está documentada, aunque no se ha acreditado públicamente que ambas operaciones estuvieran coordinadas.
Las incursiones casi terminan en una colisión
La actividad naval marroquí no terminó con las jornadas del 30 y 31 de julio. Las incursiones prosiguieron durante los primeros días de agosto y una patrullera marroquí llegó a estar cerca de colisionar con una embarcación española, según las informaciones publicadas sobre el episodio.
La tensión llevó finalmente a la Armada española a desplegar el buque de acción marítima Rayo, que llegó a la zona a comienzos de agosto. Posteriormente también fueron movilizadas otras unidades españolas.
La persistencia de los movimientos provocó además una comunicación de alto nivel entre las dos armadas para exigir que cesaran las maniobras marroquíes próximas a Ceuta sin autorización española.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, terminó reconociendo públicamente la entrada de buques de guerra marroquíes en aguas españolas, aunque trató de circunscribir el episodio a un «hecho puntual».
La revelación de que las principales unidades marroquíes habían apagado sus sistemas AIS añade ahora otro elemento a la dimensión militar de una crisis que hasta hace apenas unos días había sido presentada fundamentalmente como un episodio migratorio.