Las mafias que trasladan inmigrantes desde Ceuta hasta la Península han elevado sus tarifas hasta los 15.000 euros y recurren a embarcaciones de mayor capacidad para mantener un negocio que continúa activo pese al incremento de la vigilancia. Según publica El Español, algunas mafias obligan a los ilegales a lanzarse al mar antes de alcanzar la costa y nadar los últimos metros para evitar que los patrones sean detenidos.
El cambio de estación ha modificado las condiciones de estas travesías clandestinas. La niebla, el frío y la menor visibilidad nocturna complican la navegación, pero también dificultan las labores de detección e interceptación por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Las embarcaciones siguen saliendo desde territorio ceutí, principalmente desde Benzú y otros puntos próximos al Monte Hacho, según fuentes militares citadas por el periódico.
Las salidas se producen con frecuencia de madrugada, en ocasiones a partir de las tres, aunque las organizaciones cambian los lugares y los horarios para evitar que las autoridades identifiquen un patrón. Los vecinos de las zonas próximas alertan de la presencia de las lanchas al escuchar el encendido de sus motores.
Las mafias cobran hasta 15.000 euros por inmigrante en algunos casos, aunque también se han documentado tarifas de unos 8.000 euros. Los precios han aumentado debido a los riesgos que afrontan las redes criminales. En julio, cuando comenzaron a conocerse estas rutas, los pagos oscilaban entre los 5.000 y los 8.000 euros por persona.
La logística de las organizaciones incluye viviendas en Ceuta en las que mantienen a los inmigrantes hasta reunir suficientes pasajeros para completar una embarcación. Durante ese periodo, que puede prolongarse menos de una semana, permanecen aislados, sin libertad para salir ni mantener contacto con el exterior. La comida también corre a cargo de la organización.
Una vez reunido el grupo, los trasladan a las playas de salida sin informarles necesariamente del recorrido, del lugar exacto de partida o del momento del viaje. Las embarcaciones utilizadas han aumentado de tamaño y cuentan con motores de mayor potencia, de acuerdo con las fuentes citadas.
Las nuevas lanchas pueden transportar hasta 20 inmigrantes, incluso por encima de su capacidad adecuada, frente a los ocho que solían llevar las primeras embarcaciones detectadas. Con una tarifa de 15.000 euros por pasajero, un viaje con 20 ocupantes podría generar una facturación bruta de 300.000 euros.
Las condiciones del trayecto entrañan riesgos para los pasajeros, que pueden viajar sin chalecos salvavidas, expuestos al frío y al agua. Algunas embarcaciones no llegan hasta la arena: los ocupantes reciben la orden de saltar al mar y nadar hasta tierra. La maniobra busca, presuntamente, evitar que el patrón sea detenido y que la embarcación quede intervenida. Las fuentes citadas por El Español aseguran que las mafias no comprueban si los pasajeros saben nadar y que pueden amenazarlos con devolverlos a Ceuta si se niegan a saltar.
Los principales puntos de llegada identificados son Cádiz, Algeciras, Murcia y, en menor medida, Málaga. Desde el inicio de esta ruta, las autoridades habrían detectado más de un centenar de embarcaciones con destino a la Península.