«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
la inversión del Ejecutivo se redujo un 42,5% en relación con el total de kilómetros de vía

Los descarrilamientos de trenes se han disparado más de un 200% con Pedro Sánchez en La Moncloa

Zona del accidente ferroviario con los convoyes de trenes siniestrados donde continúan los trabajos de recuperación de los mismos. Europa Press.

Las memorias anuales de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios reflejan que, bajo los gobiernos de Pedro Sánchez, los accidentes ferroviarios —y, de forma especialmente alarmante, los descarrilamientos— han experimentado un incremento histórico, coincidiendo con una fuerte caída de la inversión en mantenimiento de la red, según informa Libre Mercado.

El accidente mortal de Adamuz (Córdoba) ha vuelto a situar el foco sobre el deterioro de las infraestructuras ferroviarias. Mientras aumentaba la demanda de viajeros y se incorporaban nuevos operadores tras la liberalización del sector, la inversión del Ejecutivo se redujo un 42,5% en relación con el total de kilómetros de vía, según análisis económicos recientes. Menos mantenimiento, más tráfico y más riesgos: el cóctel es evidente.

Las cifras de la CIAF son claras. En 2024, de 128 sucesos analizados, 97 fueron accidentes. En 2023, se registraron 116 accidentes de 126 sucesos. Si retrocedemos a 2018, primer año completo con Sánchez en La Moncloa, se notificaron 52 sucesos, de los cuales 40 acabaron siendo accidentes. En 2014, la cifra fue de 47 accidentes sobre 73 sucesos.

Aunque en 2024 el número total de accidentes descendió un 16% respecto al año anterior, el balance de etapa es demoledor: entre 2018 y 2024 los accidentes aumentaron un 86,5%, y en la última década (2014–2024) el incremento alcanza el 33%.

Si el panorama general es preocupante, el capítulo de los descarrilamientos resulta aún más revelador. En 2024 se registraron 22 descarrilamientos (sin víctimas). En 2023 fueron 25, con dos heridos leves. En 2018, la CIAF contabilizó 7; y en 2014, 9, de los que sólo 5 fueron investigados en profundidad.

El resultado es inequívoco: comparado con 2018, el número de descarrilamientos se ha disparado un 214%. En el horizonte de diez años, desde 2014, el aumento es del 144%. Un deterioro sostenido que coincide con la reducción de recursos destinados al mantenimiento de la red y con reiteradas advertencias ignoradas.

La CIAF define accidente como «todo suceso repentino, no deseado ni intencionado, o una cadena de sucesos de ese tipo, de consecuencias perjudiciales». En esa categoría se incluyen colisiones, descarrilamientos, accidentes en pasos a nivel, daños a personas por material rodante en movimiento, incendios y otros incidentes.

El organismo decide qué sucesos investiga en función de su gravedad, de si forman parte de patrones repetidos con impacto sistémico y de su repercusión en la seguridad ferroviaria, además de las solicitudes de administradores de infraestructuras y operadores.

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