Los gatos, animales sin voz ni voto, también son víctimas de la invasión de Ceuta, según denuncia Juanjo Navarro, uno de los voluntarios que construye refugios para las colonias felinas de la ciudad. El equipo calcula que 22 colonias han sufrido la pérdida o el deterioro de sus casetas desde la llegada masiva del pasado 30 de julio. De acuerdo con su testimonio, parte de esas estructuras han sido destruidas y otras se han utilizado como material para levantar cobijos en los asentamientos de inmigrantes.
La colonia de la Desaladora ilustra la magnitud de los daños que denuncian los cuidadores. Navarro asegura que sus nueve casetas desaparecieron prácticamente desde el comienzo de la crisis: «Las nueve casetas las han quemado o se han aprovechado para hacer los asentamientos del Trampolín». En otros puntos han encontrado refugios partidos, cubiertas arrancadas, recipientes de comida inservibles y estructuras arrojadas por barrancos. Entre las zonas afectadas figuran Loma Colmenar, Sidi Embarek, Hadú, el entorno del CETI y el Muelle de Poniente.
Reponer lo perdido requerirá unos seis meses de trabajo, según las previsiones de Navarro. La fabricación depende ahora de él y de Manuel Bernal, tras la baja del tercer integrante del equipo, Enrique Roca. La proximidad de las lluvias les ha llevado a comprar tableros a una empresa local para acelerar la reconstrucción, aunque hasta ahora recurrían principalmente a madera recuperada. A esa tarea suman el cuidado cotidiano de los animales: ambos siguen recorriendo la ciudad para alimentar a siete colonias.
El proyecto arrancó en 2020 con el apoyo de Endesa y desde entonces ha permitido instalar más de 350 refugios estancos. Las casetas se fabricaban con tablero marino, incorporaban una cubierta abatible para facilitar la limpieza y recibían un acabado resistente; las más recientes incluían también protección ignífuga. El objetivo era reemplazar los cobijos improvisados por estructuras duraderas e higiénicas. Posteriormente, Agrevice y Eduardo Sánchez contribuyeron a mantener la iniciativa mediante la reutilización de madera procedente de mobiliario y otros materiales.
Los voluntarios recuerdan que en mayo de 2021 ya desaparecieron numerosas casetas, aunque consideran que los daños actuales son mucho mayores. Navarro reclama protección para estas instalaciones y sanciones frente a su destrucción, al tiempo que insiste en que no pretende criminalizar a nadie ni alimentar enfrentamientos. «No comprendemos cómo pueden destrozar estas casetas tan impunemente sin que nadie haga nada», lamenta.
Para financiar la recuperación, Agrevice y Colonia Ángel han solicitado ayuda en sus redes sociales, mientras los cuidadores ya aportan donativos destinados a comprar materiales. La prioridad es devolver a los animales un lugar donde resguardarse antes de que empeore el tiempo. Pese al trabajo pendiente, Navarro mantiene su compromiso con las colonias y transmite a quienes las atienden que los refugios volverán a construirse.