«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
desde el gobierno insisten en la tesis del brote psiquiátrico

Los Mossos analizan el móvil del asesino marroquí de Esplugues para comprobar si consumía contenido yihadista

Allegados de la víctima en Esplugues.

Los Mossos d’Esquadra han accedido al teléfono móvil de L. B., el ciudadano marroquí de 37 años detenido por el asesinato cometido el pasado sábado a plena luz del día en Esplugues de Llobregat, y analizan ahora si consumía contenido yihadista o presentaba indicios de radicalización islamista. La investigación continúa abierta después de que varios testigos aseguraran que el agresor gritó «Alá es grande» durante el ataque.

El intendente Toni Rodríguez confirmó este miércoles en una entrevista en Catalunya Ràdio que los agentes siguen examinando el dispositivo móvil del detenido para determinar si existen elementos vinculados al extremismo islamista. Sin embargo, insistió en que la principal hipótesis policial apunta a un episodio de alteración mental. «Nos acercamos cada vez más a que la causa del crimen sea una alteración, o un brote«, afirmó.

Pese a ese discurso oficial, la propia policía admite que el análisis tecnológico continúa y que todavía no puede descartarse completamente la motivación islamista. «Esto va más lento, la tecnología tiene un tempo que a veces acompaña y a veces no, y ahora estamos en este análisis», señaló Rodríguez.

El detenido ingresó este miércoles en prisión provisional, aunque el caso no ha sido remitido a la Audiencia Nacional, tribunal competente en delitos de terrorismo. Desde Interior consideran que este movimiento refleja que la hipótesis terrorista no es la predominante en estos momentos.

La consejera de Interior de la Generalidad, Núria Parlon, también defendió este miércoles la tesis del desequilibrio mental en una entrevista en RTVE. Preguntada específicamente por los supuestos gritos islamistas del detenido, admitió que no puede «desmentirlo», aunque aseguró que esa información todavía no ha sido confirmada oficialmente.

Parlon sostuvo que esos testimonios proceden del «boca a oreja» de personas presentes en el lugar de los hechos y afirmó que la principal línea de investigación apunta a una situación «de delirio, de descontrol, de actuar fuera de lo que se presupone que es el estado de equilibrio social y mental«.

Según adelantó El Periódico, L. B. fue trasladado este martes a la prisión de Brians 1, en Sant Esteve Sesrovires, concretamente a la Unidad de Hospitalización Psiquiátrica Penitenciaria, donde recibe tratamiento médico. Los forenses que lo examinaron antes de comparecer ante el juez concluyeron que podría padecer problemas de salud mental. Durante esa declaración aseguró recordar muy poco de lo ocurrido.

El detenido cuenta además con antecedentes por varios episodios violentos ocurridos en Burgos en agosto de 2022. Entonces fue arrestado tras amenazar a agentes con un palo, atrincherarse en una torre del castillo de la ciudad y lanzar piedras contra ciudadanos. Durante aquellos incidentes también profirió proclamas islamistas.

Según publicó El Caso, aquella investigación tampoco encontró vínculos directos con redes de reclutamiento yihadista ni estructuras terroristas organizadas. No obstante, el nuevo crimen en Esplugues vuelve a situar el foco sobre los episodios violentos protagonizados por individuos que lanzan consignas islamistas mientras las autoridades insisten en desvincular inicialmente los hechos de cualquier motivación terrorista.

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