
Los narcos han incorporado los avances tecnológicos a sus métodos para introducir droga en España y recurren cada vez con mayor frecuencia a drones para trasladar hachís desde Marruecos a la Península. Según publica ABC, la nueva modalidad permite reducir los riesgos de los integrantes de las organizaciones criminales y completar el trayecto en menos de una hora, aunque limita considerablemente la cantidad de estupefaciente que pueden transportar.
La Policía Nacional ha detectado una «creciente actividad» en el empleo de vehículos no tripulados para introducir drogas en España, tanto por vía aérea como marítima mediante drones semisumergibles. Según la investigación de la Unidad de Droga y Crimen Organizado (Udyco) de Algeciras, estos sistemas reducen las necesidades logísticas de las redes criminales y, debido a la dificultad para detectarlos, aumentan sus posibilidades de éxito.
La investigación comenzó a mediados de 2025, cuando los agentes tuvieron conocimiento de una organización que introducía droga desde Marruecos a través del Estrecho de Gibraltar utilizando medios aéreos, en concreto drones. Tres hombres de origen árabe fueron inicialmente encausados en un procedimiento que permaneció bajo secreto de sumario por decisión judicial.
Los investigadores determinaron que los integrantes de la red manipulaban, transportaban y ocultaban el aparato empleado para el traslado de la droga. Se trataba de un dron de ala fija que carecía de placa identificativa o troquelado que permitiera conocer su procedencia.
El aparato había sido modificado en su zona central con un añadido de fibra de carbono destinado a transportar la sustancia estupefaciente. El sistema permitía liberar la carga durante el vuelo mediante un mecanismo accionado por un servomotor. La Udyco identificó después a más miembros relacionados con la organización.
La estructura criminal contaba con personas encargadas de labores de vigilancia y custodia, mientras otros integrantes se ocupaban de planificar el traslado de cantidades importantes de droga hacia el norte de España. Las pesquisas no han permitido determinar si toda esa droga llegó a la Península mediante drones o utilizando otros métodos.
Uno de los integrantes fue detenido el 12 de mayo de 2026 en Malpartida de Plasencia (Cáceres), cuando viajaba hacia Vitoria con 19,9 kilos de hachís y 1,4 kilos de cocaína ocultos en un doble fondo de su vehículo. El hombre había cobrado 2.500 euros por el transporte.
Las comunicaciones intervenidas revelaron además que la organización disponía de «gomas», denominación utilizada para las narcolanchas, y que algunos de sus miembros entraban periódicamente en Marruecos por el paso fronterizo del Tarajal.
El destino final de la droga era Francia, donde la organización esperaba obtener mayores beneficios con la venta del hachís. Mientras tanto, el dron permanecía oculto y era trasladado en una furgoneta para evitar que fuera localizado por las autoridades. El aparato llegó a permanecer varios días en un trastero de uno de los investigados en Puerto Banús, en Marbella.
A finales de mayo, la Policía Nacional desplegó un operativo para desmantelar la red. En el garaje de uno de los detenidos en Algeciras localizaron el dron, que no había sido utilizado desde el 26 de diciembre por temor a perderlo.
El informe policial describe el aparato como una aeronave cuadricóptera de ala fija con una capacidad aproximada de 20 kilos. Además, podía superar los 100 kilómetros por hora y cruzar el Estrecho de Gibraltar en pocos minutos.
Uno de los investigados consiguió escapar antes del operativo. En su domicilio fueron localizadas baterías compatibles con las utilizadas por el dron. Las autoridades emitieron una orden internacional de detención por los presuntos delitos de organización criminal y contra la salud pública.