
Loos socios parlamentarios de Pedro Sánchez empiezan a poner sobre la mesa un escenario que hasta hace poco parecía improbable: la convocatoria de elecciones generales anticipadas en 2026. La decisión del presidente de presentar unos Presupuestos Generales que todos consideran inviables ha disparado las sospechas de sus aliados, según ha adelantado El Debate.
Después de dos años eludiendo su obligación constitucional, Sánchez ha optado por enfrentarse a la prueba presupuestaria, pese a que sabe que no cuenta con apoyos suficientes. En el bloque de investidura, muchos creen que esta jugada esconde un plan alternativo: si fracasa, utilizar el rechazo como pretexto para disolver las Cortes y acudir a las urnas, repitiendo la estrategia de 2019.
La primera en verbalizar esa hipótesis ha sido la líder de Podemos, Ione Belarra, quien advirtió en RNE: «El PSOE tiene un gravísimo caso de corrupción en su seno, está en muy serias dificultades, y no descarto para nada que esto pueda ser una jugada política para ir a un adelanto electoral».
Belarra recordó que en febrero de 2019, tras el rechazo de Esquerra a sus cuentas, Sánchez optó por disolver las Cortes y justificar la convocatoria electoral como un acto de responsabilidad. La diferencia es que entonces gobernaba con unos Presupuestos heredados del PP, mientras que ahora se aferra a los de 2023, aprobados en su propia legislatura.
Aunque todos incluyen el posible adelanto en sus cálculos, a ninguno de los socios les conviene. Sumar se encuentra en estado terminal y Podemos negocia con IU una candidatura de unidad aún verde. ERC teme que un pacto con Illa en Cataluña le pase factura frente a Junts, mientras que Puigdemont aguarda el fallo del Constitucional sobre su amnistía. En el País Vasco, el PNV pierde terreno frente a Bildu, que busca estirar la legislatura al máximo.
Preguntado por las palabras de Belarra, el ministro Félix Bolaños se limitó a responder con evasivas: «La voluntad del Gobierno es presentar los Presupuestos, y lo vamos a hacer. Haremos lo que hacemos siempre: buscar acuerdos».
Un día antes, la portavoz Pilar Alegría tampoco fue capaz de detallar el calendario de la tramitación presupuestaria, limitándose a hablar de «pantalla a pantalla» y sin concretar ni techo de gasto ni contactos con los grupos.
En este contexto, la posibilidad de un adelanto electoral en 2026 deja de ser una especulación y empieza a ser contemplada seriamente incluso por quienes sostienen al presidente en el poder.