Los detenidos son españoles
Los yihadistas detenidos en Ferrol y Cartagena tenían la «misión» de captar a magrebíes jóvenes para atentar con explosivos en España
Los yihadistas detenidos en Ferrol y Cartagena tenían la «misión» de captar a magrebíes jóvenes para atentar con explosivos en España
Momento de la detención de un radical. Policía Nacional
Por Rubén Pulido
24 de enero de 2026

La Policía Nacional ha desarticulado en Ferrol (A Coruña) y Cartagena (Murcia) a dos presuntos colaboradores de DAESH –un hombre y una mujer– que se radicalizaban consumiendo manuales de explosivos y enviaban dinero al Estado Islámico. Lo que parecía un caso más de enaltecimiento y financiación del terrorismo ha dado un vuelco con información de última hora obtenida en exclusiva por LA GACETA a través de fuentes policiales. Los detenidos tenían la misión concreta de captar y financiar a jóvenes de origen magrebí para preparar atentados con explosivos en España, conectados a una de las ramas más sofisticadas y peligrosas del califato remanente en Siria e Irak.

Según las fuentes consultadas por este medio, los detenidos son dos jóvenes de nacionalidad española, una joven de 19 años, conversa al islam desde hace unos años tras el divorcio de sus padres, e hija de un antiguo militar, residente en Ferrol (La Coruña) y estudiante de formación profesional sin ingresos propios; y su exnovio de 21 años, detenido en Cartagena (Murcia). La joven, que había alcanzado un elevado grado de radicalización en poco tiempo, actuaba como una pieza activa en la red de apoyo al Estado Islámico (ISIS). Mantenía contactos directos con dirigentes del grupo en la frontera sirio-turca, obtenía y difundía manuales detallados para fabricar explosivos de alto poder como el TATP («madre de Satán»), cinturones bomba y detonadores, y enviaba pequeñas cantidades de dinero (nunca más de 50 euros por transferencia, sumando unos 200 euros en total) procedentes de lo que le daban sus padres. 

Según ha declarado su exnovio, él colaboraba puntualmente facilitando algunos de esos envíos de dinero como «favor», aunque afirmó no conocer con exactitud el destino final de las cantidades. Ambos enfrentan cargos por financiación del terrorismo, autoadoctrinamiento y, en el caso de ella, también enaltecimiento del terrorismo y adoctrinamiento a terceros.

Como ya informó este medio, la operación se inició en febrero de 2025 tras detectar a uno de los implicados difundiendo propaganda yihadista en redes sociales. Las pesquisas revelaron que acumulaban guías para fabricar cinturones explosivos y detonadores ––proporcionados por contactos en Siria–– y realizaban envíos de dinero a zonas de conflicto.

Lo que eleva la gravedad del caso, según las fuentes de EUROPOL consultadas en exclusiva por LA GACETA, es el objetivo explícito de la célula: «La prioridad de estos individuos era identificar y reclutar a jóvenes magrebíes, tanto recién llegados como hijos de inmigrantes ya establecidos en España, para radicalizarlos y prepararlos en atentados explosivos», explican las mismas fuentes. Esta estrategia de captación local, combinada con financiación externa y adoctinamiento letal, representa un salto cualitativo en la amenaza.

Las mismas fuentes añaden que los detenidos mantenían vínculos directos con una de las ramificaciones más avanzadas de DAESH, responsable de operaciones globales, logística y finanzas transnacionales. «Esta rama persiste pese a golpes importantes, como la eliminación del ‘Jefe de Operaciones Globales’ Abdallah Makki al-Rifai (alias Abu Khadijah) en Anbar (Irak)», detallan. Esta conexión explica la intervención de autoridades iraquíes junto a EUROPOL en la operación.

Durante la redada del martes pasado se practicaron tres registros domiciliarios, incautando material electrónico, documentación y una bandera de DAESH. Los detenidos pasaron a disposición del Juzgado Central de Instrucción número Seis de la Audiencia Nacional, que decretó prisión para la mujer por enaltecimiento del terrorismo, autoadoctrinamiento, adoctrinamiento a terceros y financiación terrorista.

Pero la alarma va más allá de este caso concreto. Fuentes policiales advierten de un crecimiento alarmante en la propaganda yihadista en España: «En los últimos años, y especialmente durante 2025, se ha registrado un aumento significativo en actividades de captación y autoadoctrinamiento online, dirigidas de forma prioritaria a jóvenes de origen magrebí recién llegados e ‘insiders’ (hijos de inmigrantes)», señalan. Este repunte aprovecha vulnerabilidades en los flujos migratorios descontrolados, convirtiendo a España en un objetivo clave para estas ramificaciones sofisticadas de DAESH.

Este golpe se enmarca en un 2026 especialmente activo. El pasado 13 de enero ya se detuvo a un menor de 16 años en Agurain-Salvatierra (Álava) por radicalización yihadista, con armas blancas y pistola simulada en su poder. El patrón de juventud radicalizada –con un 40% de detenidos en 2024 menores de 25 años– y las 100 detenciones por yihadismo en 2025 (récord desde el 11-M) demuestran que la amenaza no cesa. La laxitud en los controles migratorios solo agrava el problema. Es urgente endurecer fronteras y priorizar la seguridad nacional ya que cualquier grieta permite que estas redes peligrosas se infiltren y actúen.

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