El narcotráfico en la costa de Andalucía ha aumentado su actividad en los últimos meses, especialmente en zonas como el Campo de Gibraltar y la desembocadura del río Guadalquivir. Fuentes policiales han confirmado que tanto las históricas familias del narcotráfico como nuevos grupos procedentes de Latinoamérica, los Balcanes y Países Bajos han endurecido sus prácticas.
Las organizaciones criminales han modificado sus métodos, escenarios de actuación y castigos internos. Según El Mundo, uno de los últimos episodios se produjo este martes en la localidad onubense de Ayamonte, donde la Guardia Civil localizó a un joven secuestrado y maniatado en el maletero de un coche. Según las investigaciones, fue brutalmente golpeado antes de ser introducido en el vehículo. Los agresores huyeron al percatarse de la presencia policial.
Agentes especializados han confirmado que este tipo de secuestros no son hechos aislados, sino que «cada vez hay más casos entre miembros de las propias organizaciones por incumplimientos, traiciones o simples advertencias». Por ello, la presión policial ya no se limita a los clanes tradicionales del Estrecho. Las nuevas estructuras criminales que se han asentado en la región operan con estrategias más agresivas.
Todo esto sucede pese a las recientes declaraciones del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien aseguró tener «acorralados» a los narcotraficantes durante una intervención ante la Coalición de Países Europeos contra el Crimen Organizado. Sin embargo, desde las unidades antidroga en el terreno se advierte que la situación se ha agravado: más droga, más violencia y los mismos recursos humanos. La Guardia Civil trabaja sin refuerzos específicos, con escasas perspectivas de reactivar estructuras dedicadas exclusivamente a esta lucha.