
Ceuta afronta una crisis de seguridad sin precedentes después de que la cifra de inmigrantes ilegales llegados desde Marruecos en las últimas 24 horas se elevara hasta los 49.000. Pese a los avisos sobre una entrada masiva, el Ministerio del Interior mantuvo desplegado un único grupo de alrededor de 42 antidisturbios de la Policía Nacional, según fuentes policiales citadas por Vozpópuli.
Los agentes de las Unidades de Intervención Policial (UIP) tuvieron que enfrentarse con medios insuficientes a la entrada descontrolada de miles de personas a través de la frontera de El Tarajal. El departamento dirigido por Fernando Grande-Marlaska sólo reaccionó cuando la invasión ya se había producido y los efectivos destinados en la ciudad autónoma habían quedado por completo sobrepasados.
Interior activó de urgencia el desplazamiento de tres grupos de refuerzo desde Sevilla. También estaba prevista la llegada antes del próximo lunes de otros equipos pertenecientes a la UIP Central y a la unidad con base en Málaga.
Hasta la llegada de esos refuerzos, los alrededor de 42 antidisturbios destinados en Ceuta tuvieron que hacer frente a los problemas de orden público provocados tras la entrada masiva. Los agentes llegaron a efectuar cargas contra grupos de inmigrantes que comenzaban a causar incidentes en las calles de la ciudad autónoma.
La Policía Nacional y la Guardia Civil llevaban tiempo alertando del riesgo de una avalancha después de que una sentencia del Tribunal Supremo prohibiera las denominadas devoluciones en caliente en los casos de entradas a nado por las fronteras de Ceuta y Melilla. Pese a estas advertencias, Interior decidió no reforzar con antelación el dispositivo policial.
Fuentes consultadas por el citado medio advierten ahora de que «lo peor está por llegar». Los vecinos y los agentes temen que la presencia de decenas de miles de inmigrantes ilegales sin atender desemboque en graves incidentes de seguridad mientras el Gobierno trata de ejecutar las devoluciones.
El Ejecutivo anunció que España y Marruecos habían acordado la entrega «urgente» de todas las personas que cruzaron la frontera desde el país vecino. Sin embargo, todavía estudia cómo materializar esas devoluciones.
Después de entrar a través de la playa de El Tarajal, numerosos inmigrantes se dirigieron hacia el barrio de El Príncipe, situado a escasos metros de la frontera marroquí y considerado una de las zonas más conflictivas del país.
Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado temen que miles de personas busquen refugio en esta barriada, escenario de numerosos ataques contra los agentes durante intervenciones policiales. Su concentración en la zona podría desencadenar un incidente de seguridad de gran magnitud.
El Ministerio del Interior comunicó este jueves por la tarde que a los 42 antidisturbios destinados en Ceuta se sumarían grupos de las UIP de Sevilla, Málaga y la unidad Central. También se incorporarían agentes de las Unidades de Prevención y Reacción (UPR) hasta alcanzar un dispositivo de unos 200 efectivos especializados en orden público.
La magnitud del refuerzo queda, sin embargo, eclipsada por las dimensiones de la invasión: alrededor de 49.000 inmigrantes ilegales han llegado a una ciudad con una población cercana a los 83.000 habitantes. La cifra equivale aproximadamente al 59% de toda la población ceutí.
Las fuerzas de seguridad también han recuperado más de una decena de cadáveres en las aguas de Ceuta tras las entradas masivas registradas durante los últimos días.